Sucesos

Si pudiera pediría la pena de muerte, dice papá de Fernando

 

“Si en Sudamérica existiera pena de muerte no tengan ninguna duda que pediría eso para los animales que mataron a mi hijo”, afirmó ayer de manera contundente Silvino Báez, padre de Fernando Báez Sosa, el joven que fue asesinado a golpes en Villa Gesell, Argentina. Fue en contacto vía telefónica con radio Monumental 1080 AM.

Igualmente, don Silvino no deja de confiar en la Justicia argentina, pese a que desde un principio le mintieron en la forma de la trágica muerte de su hijo. “Nos mintieron, primeramente me dijeron que mi hijo se murió en una riña y eso no fue así. Me quisieron mentir. Segundo, me dijeron que mi hijo falleció en el hospital y tampoco fue así. Él falleció ahí en el lugar, le reventaron la cabeza y murió en la calle”, resaltó muy dolido el padre de Fernando.

Sin embargo, resaltó que no le queda otra cosa más que confiar en la Justicia. “Confío en la Justicia, es lo que nos queda”, indicó y sobre el punto, se refirió a los jueces, “le pido a los magistrados que se haga justicia, yo pido la pena máxima. Esos animales mataron a mi hijo y debemos evitar que vuelva a suceder con otros”.

Don Báez expresó la manera en cómo se encuentran afrontando está difícil situación con su familia y lo mucho que les cuesta asimilar la terrible perdida de su hijo único.

nadie pudo ayudarlo. “Es difícil, es bastante difícil, todavía no me puedo imaginar cómo va continuar nuestras vidas. Un padre siempre hace de todo por sus hijos y en esta ocasión no pude hacer nada por él, nadie pudo ayudarlo, queda una herida abierta”, lamentó con una voz quebrada.

Y volvió a remarcar el difícil momento que atraviesan. “No vamos a poder superar esto, tendremos que aprender a convivir con esto. A veces no sé como seguir, le miro a mi mujer y no sé que decirle, no tengo fuerzas”, precisó.

llamada del papa. Don Silvino contó que una tarde el papa Francisco se comunicó con ellos, vía telefónica para ofrendarles unas palabras de aliento y fortaleza. “Escuchamos con mi señora, fue muy consolador. Para nosotros fue bálsamo para el alma, porqué nos encontrábamos destruidos, sin consuelo. Pero su llamado nos trajo paz, tranquilidad”, relató.

En la causa, 10 jóvenes (rugbiers) están acusados de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas. La pena prevista para todos los involucrados es prisión perpetua.


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