Los ocupantes de terrenos del Club Albariño, en la zona sur de la ciudad, arrojaron piedras cuando vecinos indignados incendiaron neumáticos, mientras que un centenar de policías estableció un cordón que separa a las partes enfrentadas.
Los residentes del humilde barrio de edificios de Villa Lugano reclaman el desalojo de los terrenos del club, cuyos ocupantes han comenzado a construir viviendas precarias.
Los disturbios estallaron en coincidencia con la toma de posesión de nuevos jefes de la Policía Federal designados por Nilda Garré, titular del Ministerio de Seguridad, creado el viernes pasado por la presidenta argentina, Cristina Fernández.
Entre el martes y el viernes pasado el Parque Indoamericano, de 130 hectáreas y vecino a Villa Lugano, fue escenario de choques en los que murieron dos bolivianos y un paraguayo que formaban parte del grupo de miles pobres que había ocupado ilegalmente ese predio público.
El Parque Iberoamericano fue desalojado este miércoles, luego de que el Gobierno de Fernández y el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, acordaran poner en marcha un plan de viviendas para indigentes de la capital argentina.
El plan, por el que se proveerá de créditos baratos para que los beneficiarios puedan pagar la construcción de sus casas, excluye a aquellos que ocupen espacios públicos, entre otras condiciones.
El conflicto en el Parque Indoamericano desató una oleada de ocupaciones ilegales de espacios públicos y privados de Buenos Aires y su cinturón urbano, hasta que la mayoría de ellos fue desocupada al calor del plan de viviendas.
Sin embargo, los ocupantes del Club Albariño se niegan al desalojo y a ser censados, como ordenó el juez federal Daniel Rafecas.
“No queremos ser censados ni que nos den subsidios, sino que queremos la tierra para nuestras casas”, remarcó José María, uno de los ocupantes.
El ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santilli, insistió hoy en que “la proliferación de tomas es insostenible”, luego de los incidentes de la semana pasada.