SAN PEDRO
San Isidro del Jejuí es una comunidad que en la década del 70 se constituyó en el pilar del trabajo comunitario y la lucha contra la cruel dictadura de Alfredo Stroessner. Hoy sus habitantes están fortalecidos en su tierra y llevan adelante ambiciosos proyectos.
En el año 1978, las 29 familias que ocupaban las 230 hectáreas, denominadas núcleo poblacional Jejuí, fueron reprimidas violentamente, con varios detenidos y hasta desaparecidos.
Los sobrevivientes y descendientes de los primeros pobladores formaron una asociación para trabajar las 182 hectáreas recuperadas hasta ahora de las 230 que ellos reclaman a la justicia.
El sábado se llevó a cabo un encuentro entre los pocos sobrevivientes, hijos y nietos de los que en la década del 70 se instalaron en ese lugar, la mayoría proveniente del Departamento de Paraguarí, e integrantes de la Liga Agraria, con el objetivo de impulsar el trabajo comunitario y el despertar del campesinado que fue oprimido por la dictadura stronista.
El encuentro sirvió para coordinar los trabajos del proyecto que se viene llevando a cabo y que los jóvenes se integren a esta asociación. Fue en la ex casona de los Matiauda, dentro de la propiedad en la que actualmente viven Cristina Olazar, Apolonio Álvarez y otros de la antigua camada. Además, compartieron un almuerzo que fue amenizado con música de artistas populares de la zona.
Desde hace tres años, en las tierras recuperadas de Jejuí, un grupo de veinte varones y mujeres trabajan en forma asociada y producen agricultura de renta y de consumo familiar.
Las nueve familias antiguamente asentadas en el lugar también tienen animales vacunos, producción de cítricos y de consumo en general.
Este año el grupo de trabajo está iniciando un plan de producción de gusano de seda. Para el efecto cultivaron 5 hectáreas de mora, y, además, protegerán el cauce del arroyo Susana, que cruza la propiedad y que es el límite natural entre los distritos de Lima y Gral. Resquín. Asimismo, aumentaron los cultivos de consumo: mandioca, maíz, porotos, sandia. También seguirán con la siembra del sésamo para la venta.
Sin embargo, una dolorosa espina sigue clavada en el pulmón de San Isidro del Jejuí y constituye el despojo de un lote de 20 hectáreas que, mediante un título fraguado en el Indert, fue excluido de la fracción recuperada por la asociación a través de una decisión judicial.
“Nosotros hasta hoy recuperamos 182 hectáreas de las 230 que nos pertenecen y que hemos comprado. Hace 40 años fuimos desalojados y en 25 años de gestión, lucha y coraje logramos recuperar 182 hectáreas, pero nuestra lucha sigue, a pesar de que con argucias nos quieren sacar el resto. Estamos peleando. Ya sufrimos muchos atropellos, robo, incendio, pero hace 25 años que estamos luchando”, expresó Cristina Olazar, una de las pobladoras antiguas y que con 71 años de edad sigue activando.
“No nos van a correr con la vaina, al contrario, hoy estamos más que fortalecidos para recuperar la totalidad de nuestras tierras”, añadió.
En el año 2005, el juez Silvino Delvalle adjudicó a la Asociación San Isidro del Jejuí el lote N° 16, de la Manzana IV de la colonia Ybype, de Lima. Un año después, en el 2006, reconstruyendo un antiguo expediente, Erico Ibáñez, siendo presidente del Indert, titula las 20 hectáreas (parte del lote N° 16) a nombre de un excombatiente de la Guerra del Chaco ya fallecido en ese entonces.
Acusan a Antonio Ferreira, nieto del excombatiente, de adueñarse actualmente de esas 20 hectáreas, pero indicaron que este solo sería un prestanombre del señor Ricardo Fontes, dueño real del lote ubicado en el centro mismo de las 182 hectáreas recuperadas por Jejuí.
Ricardo Fontes es el apoderado legal de los esposos Pablo Velilla y Flora Teresa Rivarola de Velilla, de quienes se recuperaron 130 hectáreas.
Las 20 hectáreas, ahora en poder de Ricardo Fontes, se encuentran arrendadas a un ciudadano brasileño, quien cultiva, soja, maíz y chía y trabaja a base de agrotóxicos, expresaron.