02 may. 2026

Raúl Castro: Comunista como Fidel, pero con un estilo propio

El hermano del convaleciente presidente cubano cumple hoy un año al frente de la isla. Durante ese tiempo tomó algunas medidas de trabajo que distan del estilo característico de Fidel, pero se espera más.

Andrea Rodríguez, de AP
La Habana
Con fama de pragmático y menos locuaz que su hermano Fidel, el presidente interino Raúl Castro cumple hoy un año al mando del Ejecutivo sin propiciar cambios en Cuba, aunque sí con algunos indicadores sobre su “estilo“ de trabajo.
“Para tener más hay que producir más y con sentido de racionalidad y eficiencia“, expresó el jueves, pero advirtió que “todo no puede resolverse de inmediato“.
En el último año que estuvo en el poder, dejó clara su posición en algunos temas como el interés en negociar con Estados Unidos, siempre que Washington respete la soberanía de la isla o su preocupación por el rezago del modelo cubano en la producción, vivienda y el transporte.
En este sentido, por ejemplo, por primera vez en una década se completó el pago a los campesinos privados, a quienes el Estado compra sus productos y que perdían cosechas enteras en medio de la tensión con las autoridades deudoras.
Mientras, se dictaron nuevas normas del Ministerio de Trabajo para que se cumplan realmente los horarios laborales y los empleados no se ausenten de sus puestos.
Raúl Castro, de 76 años y llamado “El Dos“ por la población cubana, asumió la presidencia el 31 de julio de 2006, luego que su hermano Fidel delegara sus funciones debido a una cirugía intestinal.
“SISTEMÁTICO Y EXIGENTE”. Es “un hombre sumamente organizado... sistemático, exigente“, expresó de él una semblanza realizada por un vicepresidente del Consejo de Estado, José Ramón Fernández.
De hecho, las Fuerzas Armadas que Raúl Castro dirige fueron un puntal con la creación de empresas, la producción de alimentos o la transferencia de directivos para las medidas –algunas de corte mercantilista– que sacaron de la crisis al país en los años 90, cuando cayó el comunismo en Europa del Este y desapareció el subsidio de la Unión Soviética a la isla.
Entre los opositores, los matices impuestos por Raúl no pasaron inadvertidos.
“No hubo un cambio trascendental (en el modelo cubano), pero sí otra forma de trabajo, más sosiego para la población, menos mítines o más racionales... parece un método colectivo de trabajo“, dijo el economista disidente Óscar Espinosa Chepe.
DDHH. Un reporte de la no gubernamental Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional indicó un descenso en el números de los presos políticos de 316 en julio del 2006 a 246 actualmente. A la vez que desaparecieron los actos contra opositores por parte de grupos simpatizantes del Gobierno.
Mientras que los mítines revolucionarios antes masivos y costosos, se hicieron más pequeños y con gastos reducidos para transporte y movilización.
“Pero de ninguna manera la situación estructural se ha modificado y por el contrario los problemas se acrecentaron“, agregó el opositor Espinosa, quien mencionó, por ejemplo, la falta de poder adquisitivo del salario, pues este no cubre las necesidades de las familias obligando a las personas a participar del mercado negro.
Raúl Castro, cinco años menor que Fidel, acompañó durante décadas al movimiento revolucionario de la isla, primero en la lucha contra Fulgencio Batista y luego en el poder como un convencido comunista.
Para algunos observadores se hace difícil medir hasta dónde llegará Raúl Castro, mientras siga gravitando la imagen de su hermano, quien retiene el cargo de presidente.
Pero, más allá del contenido económico del mensaje, algunos ven la intervención de Raúl una consolidación de su papel al frente de la dirección del país mientras se prolonga la convalecencia de Fidel, que en agosto cumplirá 81 años.

Piden cambios para mantener vivo el socialismo

Más allá de los deseos de los minoritarios grupos disidentes de un cambio de sistema o de las presiones de Washington para retornar a la isla al capitalismo; algunos académicos afines al Gobierno cubano reconocen la necesidad de tomar medidas para que el socialismo isleño no se pierda.
“Cuba se aproxima al medio siglo de vida como experiencia singular de poder anticapitalista experimentando síntomas y demandas de transformaciones internas”, escribió Armando Chaguaceda, profesor de la Universidad de La Habana, en la más reciente edición de la revista cubana Temas, muy leída por la intelectualidad del país.
Para Changuaceda, un reto (aunque no hace mención de Raúl Castro) apostando por una transición hacia más socialismo, es buscar una fórmula donde el Estado también dé espacio a las cooperativas o las empresas familiares, mejorando el bienestar de la población.
Durante un panel organizado por la misma revista, el profesor Jorge Luis Acanda González expresó: “Quisiera que el socialismo cubano de la próxima década fuera menos estadocéntrico, para que se desarrollara más la democratización del poder y de la propiedad”.