Arte y Espectáculos

Quemil Yambay celebra sus bodas de oro con el arte

El popular cantante, compositor e imitador de animales, logra alcanzar un sueño anhelado por muchos: cumplir cinco décadas con la música. Su festejo lo realiza en San Lorenzo, donde comparte escenario con otros colegas.

Por Roberto Gómez Palacios

rogomez@uhora.com.py

"Parece un sueño pero es realidad. Cuando dejé mi casa en el año 1959 me prometí a mi mismo que iba a salir adelante. Pedía a Dios y la Virgen alcanzar los 50 años con la música de mi país, y que me den la oportunidad de llevar la polca más allá de las fronteras", dice sonriente Quemil Yambay, principal figura de Los Alfonsinos.

Para él hoy es un día muy especial. Llegar a la cima del éxito no es fácil, y mantenerse por décadas es aun más complicado. Pero él lo ha logrado, con las imitaciones constantes de cuanto animal se le cruzara en frente y con las polcas que creó a lo largo de estas cinco décadas de arte.

Su vida se resume en éxito. Había nacido el 10 de marzo de 1938 en un lejano lugar llamado Tupaorã, jurisdicción de Caraguaty. El nombre de esa localidad cambió con el tiempo y hoy se la conoce como Santa Elena; un lugar inolvidable para Quemil.

Su madre Marina de la Paz Rodríguez, paraguaya, y su padre Jalil Yambay, un libanés, dieron esa mezcla cultural en la educación del artista que al abrazar la música prefirió el sonido entrañable de la tierra en la que nació.

Su experiencia tomó forma en el pueblo de Alfonso Tranquera. Tocaba la guitarra y a los 21 años, tras haber convencido a sus padres para que lo dejaran viajar a otros puntos del país, abandonó su terruño con el afán de poder contribuir con la modesta economía de su hogar.

"Paraje por paraje conozco el Paraguay. Tengo muchas amistades y gracias a Dios siempre me recibieron bien en donde me tocó estar. A veces voy a los lugares más lejanos, y en varias partes de la Argentina también actué", comenta.

PREMIOS. El autor de Mokôi guyra'i, Lidia Mariana, Areco 4 kuña, Lorito óga, y muchos más, fue reconocido en su labor en varios ámbitos.

Es Hijo Ilustre de la Cordillera, Artista y Ciudadano Ilustre del Departamento Central, Hijo Dilecto de Asunción, ganador del primer Ñandutí de Oro, con tres disco de oro y más de 35 materiales grabados, entre otros logros.

"Pero el más importante es la distinción que me hizo la Unesco al declararme Tesoro Humano Vivo. Y también el reconocimiento de mi pueblo Alfonso Tranquera con un monumento mío en la calle principal, frente a donde vivía con mi familia", añade.

Sus primeros compañeros de aventura musical fueron Francisco y Marcos, hijos de Eulalio Iglesias, autor de la afamada canción Vapor Cué.

Las primeras canciones que le dieron suceso ante el público fueron Ko'ápe che avy`ave y Pyhare amanguýpe, de Emiliano R. Fernández, con los que comenzó a destacar su proeza imitadora de animales.

Hoy sus compañeros de tránsito escénico son Mario Godoy (40 años en el grupo), Leonardo Castro Santacruz, Elvio Samuel González y Chayane Yambay, su hijo.

"Chayane me acompaña desde que tenía 5 años, ahora tiene 33. Tengo otro hijo músico, Ulises, que está en el grupo Retrocumbia", indica Quemil.

Su trabajo no para. Todo el tiempo pasa de un escenario a otro y el público le demuestra el cariño de siempre.

EN LA POLÍTICA

Su gran popularidad fue un gancho explosivo hace unos años en la campaña política del entonces presidenciable Lino César Oviedo.

Había creado un tema para él, y las tandas publicitarias utilizaban su voz. Él asumió abiertamente su favoritismo político hacia el ex general en sus presentaciones públicas. Sin embargo, esto no le restó seguidores, aunque causó polémica y controversia.

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