Opinión

Que haya más “estafas” como las de Teletón

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Andrés Colmán GutiérrezPor Andrés Colmán Gutiérrez

Cada vez que arranca la tradicional maratón televisiva que busca recaudar fondos para financiar servicios integrales de rehabilitación a personas con discapacidad, también se inicia una fuerte campaña en contra, principalmente en las redes sociales en internet. Este año, los anónimos posteos que recorren la web intentan comparar a las fracasadas obras del Metrobús y a Teletón como “las dos grandes estafas en el Paraguay”.

La comparación es falsa y forzada. El Metrobús es una obra estatal financiada con fondos públicos y préstamos gestionados por el Gobierno, que compromete obligatoriamente el dinero de los contribuyentes y hasta ahora solo ha producido graves daños a frentistas y ciudadanos, sin los resultados esperados. Teletón es una iniciativa privada, que se solventa con el aporte voluntario de la ciudadanía. Hay mucha diferencia.

La “estafa” del Metrobús ya la conocemos y la cuestionamos con lógica indignación. ¿Cuál sería la estafa de Teletón? Personalmente estoy en contra de que la maratón secuestre las señales de todos los canales televisivos de aire y algunos de cable, obligándonos a ver una monotemática programación de 28 horas continuas, pero la opción es apagar la tele, buscar señales de películas en el cable, agarrar un buen libro o encarar otras actividades más placenteras. Si no queremos contribuir, nadie nos puede quitar nuestro dinero.

En contrapartida, Teletón realiza una tarea asistencial que corresponde al Estado, pero que no lo hace y alguien tiene que hacerlo. Tras una crisis inicial en sus orígenes, la Fundación ha logrado rehabilitarse y hoy cumple una reconocida y valiosa labor que salva vidas desde sus centros de rehabilitación en Asunción, Coronel Oviedo, Paraguarí y Minga Guazú.

Uno puede o no estar de acuerdo con el estilo melodramático con que colegas comunicadores, artistas y figuras de farándula buscan despertar la solidaridad ciudadana, pero lo que no se puede negar es que por detrás de todo eso hay una buena causa. El ya clásico llanto de Menchi ante las cámaras puede se real o actuado, pero la reacción que despierta sigue siendo conmovedora.

Quienes hablan de la “estafa” hasta ahora no han demostrado ninguna prueba. Teletón rinde cuentas hasta del último céntimo que recibe y cualquiera lo puede comprobar en su página web. El testimonio de tantas familias, para quienes Teletón marca la diferencia entre la vida y quizás la muerte de sus seres queridos, no tiene comparación. Ojalá haya más “estafas” como las de Teletón, aunque me canse ver 28 horas de telenovela real en la tevé.

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