Los efectos prolongados de la guerra de Israel y EEUU contra Irán y el alza persistente del crudo, que ha llegado a aumentar un 50% en el último mes, se van a traducir en una caída del crecimiento económico y un aumento de la inflación a nivel mundial, según cálculos del FMI.
“Ya vemos perturbaciones significativas”, reconoció la directora de Comunicación del Fondo Monetario Internacional, Julie Kozack, en una rueda de prensa donde abordó la interrupción del flujo de crudo y gas por el Estrecho de Ormuz, practicamente bloqueado por Irán, y los daños a insfraestructuras en el Golfo Pérsico.
Según Kozack, al analizar los shocks energéticos, por regla general “cada aumento del 10% en el precio del petróleo, si este persistiera, digamos, durante el resto de este año, podría derivar en un incremento de 40 puntos básicos en la inflación general mundial y en una caída de la producción global de entre el 0,1% y el 0,2%".
COMERCIO. En el mismo sentido, la OMC prevé una fuerte desaceleración del comercio mundial de mercancías este año, con un crecimiento limitado al 1,4% si los precios de la energía se mantienen elevados debido a la guerra en Oriente Medio, frente al 4,6% de 2025. “El aumento sostenido de los precios de la energía podría incrementar los riesgos que pesan sobre el comercio mundial, con posibles repercusiones en la seguridad alimentaria y presiones en los costos para los consumidores y las empresas”, advirtió la directora de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala. EFE y AFP