“La desaparición de 366.593 hectáreas pertenecientes a la agricultura campesina equivale a la mitad del total de las tierras destinadas a la reforma agraria, en el periodo comprendido entre 1991 y 2008. Es decir que en ese periodo, simultáneamente a la desaparición de 366.593 hectáreas, el Estado a través de su política de reforma agraria a cargo del IBR/Indert, ha destinado 733.186 hectáreas para asentamientos agropecuarios campesinos”, indica.
Subraya que si no hubiera existido la política de reforma agraria, aunque mínima y con impactos pequeños en relación a la demanda de tierras, la migración de la población rural hacia las zonas urbanas hubiera sido mucho mayor, con las consecuencias que esto conlleva.
“En comparación al censo agropecuario nacional de 1991, el censo agropecuario del 2008 deja ver que hubo un proceso de mayor concentración de la tierra en detrimento de la reducción del número de fincas de la agricultura campesina en 7,7% y la disminución de la superficie de la misma en 15 % (366.593 ha.) que pasaron a engrosar las filas de los medianos y grandes propietarios. Paralelamente, en este mismo periodo se han incrementado el número de fincas (23,3%) y la superficie (35,5%) de los medianos y grandes propietarios”, detalla parte del análisis de Alderete.
Las Cifras
733.186
hectáreas de tierras fueron adjudicadas para la reforma agraria por el Indert a campesinos entre los años 1991 y 2008.
366.593
hectáreas de tierras de la agricultura campesina desaparecieron en el periodo comprendido entre los años 1991 y 2008.