Editorial

Postergar elecciones, pero no alterar el sistema democrático

Todo parece indicar que –ante la crisis creada por la amenaza del coronavirus– las próximas elecciones municipales no se podrán realizar ni siquiera en el tiempo previsto tras la postergación decidida por la Justicia Electoral. Hay que determinar una nueva prórroga para un tiempo más distante, más razonable, ante la posible evolución de la pandemia. Sin embargo, este aplazamiento no debe alterar en absoluto el sistema democrático. Es necesario establecer claramente los instrumentos jurídicos que validen la extensión del mandato de intendentes y concejales, desechando todo tipo de campaña electoral durante esta emergencia, para enfocarse prioritariamente en las necesidades más urgentes de la población.

Las elecciones municipales para el periodo 2020-2025, cuya realización está prevista este año según el cronograma político, han sido postergadas por la Justicia Electoral ante la situación de crisis originada por la pandemia del Covid-19.

En el caso de las elecciones internas de los partidos y los movimientos para elegir a sus candidatos a intendentes y a concejales, el plazo original establecido para el 12 de julio ha sido trasladado para el 2 de agosto. Y en el caso de las elecciones con participación general, previstas inicialmente para el 8 de noviembre, estas han sido postergadas para el 28 del mismo mes.

Sin embargo, ante el actual panorama de posible mayor evolución de la pandemia y de una probable extensión de las medidas restrictivas para tratar de evitar los contagios, el plazo de prórroga establecido por el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) ahora parece insuficiente.

Las autoridades sanitarias comparten el criterio de que la lucha contra la pandemia será todavía mucho más prolongada de lo que se había creído inicialmente y, por tanto, es aconsejable seguir evitando exponer a la población a actividades que impliquen riesgo, como lo sería no solamente la concurrencia a los lugares de votación, sino toda la movilización previa que suponen las campañas proselitistas.

Desde ese punto de vista, resulta más que perentorio que los ministros del TSJE, con acuerdo de las demás autoridades y los dirigentes de las organizaciones políticas, disponga prorrogar por mayor tiempo las elecciones municipales.

Esta situación puede ayudar a evitar, además, que algunos precandidatos a intendencias y concejalías intenten seguir aprovechando de manera inescrupulosa las acciones de ayuda y asistencia a familias humildes con fines proselitistas, como ya se ha denunciado en varios casos lamentables. Desactivar las campañas electorales durante un tiempo prudencial puede servir para cortar de raíz estas perversas acciones de los políticos. De igual manera, los intendentes municipales y concejales que pretenden ser reelectos deben tener mucho cuidado en que su actuación ante la pandemia no busque obtener votos a cambio.

Pero, ojo, el aplazamiento de las elecciones municipales no debe alterar en absoluto el sistema democrático.

Para ello, es necesario que las autoridades del TSJE y los legisladores establezcan muy claramente los instrumentos jurídicos que validen la extensión del mandato de los actuales intendentes y concejales, y, por sobre todo, que se mantengan activos los mecanismos de control y transparencia sobre la gestión, tanto por parte de las instituciones estatales como de la propia ciudadanía.

Una situación de crisis global, como la que plantea la pandemia del coronavirus, también requiere soluciones prácticas y especiales, pero no por ello debemos renunciar a seguir sosteniendo el sistema democrático, con todos los derechos y las libertades vigentes. Por ello es necesario que los políticos y las autoridades se olviden por un buen tiempo de campañas electorales, para enfocarse prioritariamente en las necesidades más urgentes de la población.

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