Hoy es el Día de la Guarania, en recordación de la fecha de nacimiento del creador de esta música nacional, José Asunción Flores. Ese chico que naciera en la Chacarita, con sus compañeritos lustrabotas y vendedores de diarios, transitó por las calles de la ciudad y, junto a sus travesuras, luchó por un pedazo de pan. Lo que lo llevó a ser detenido muchas veces, hasta su ingreso a la Banda de la Policía, donde de la mano de maestros italianos encontraría su razón y destino de ser. Experimentando en busca de las raíces de la genuina expresión musical, encontraría un ritmo cadencioso y nostálgico que plasmaría en melodías como Arribeño resay, Kerasy, India, Ñemity, Ne rendápe aju, y esa pieza de alto vuelo que es Mburikao.
Luego ingresaría plenamente al campo sinfónico, con obras de atrapante sonoridad como Guyraû, María de la Paz, Pyhare pyte, Ñanderuvusu, inspiradas en la selva, en la lucha del hombre por la paz, en la cosmogonía indígena.
A pesar de la existencia de estas bellas composiciones, así como la de otros inspirados compositores, uno no puede menos que preguntarse: ¿Por qué se escucha tan poca música paraguaya de calidad en las radios? ¿Por qué no se difunden estas obras, que han causado admiración en generaciones anteriores y en artistas y públicos de distintas partes del mundo?
Y ese es el caso de Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Nana Moskouri, Caetano Veloso, que han grabado temas de nuestro repertorio, imprimiéndoles su particular estilo, como un homenaje a nuestra música.
¿Dónde se puede escuchar buena música tanguera sino en Buenos Aires o temas de bossa nova como en Río de Janeiro?
¿Por qué en Asunción se da la excepción? ¿Qué hace falta para que los conductores de programas radiales e incluso televisivos se animen a hacer escuchar guaranias y hablen de sus autores e intérpretes?
Lo mismo va para los dueños de estas estaciones, en cuanto a su responsabilidad de conservar y difundir el rico patrimonio musical del país. Porque es común escuchar que los jóvenes no aman nuestra música. Pero, con este panorama, ¿cómo pedirles que quieran lo que no conocen?