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Poletti-Portillo El amor gracias a la perseverancia

 

Astrid Poletti, era una joven apasionada por la joyería, que residía y trabajaba en Miami, desde hace varios años. Su pasatiempo era el diseño de joyas y tenía otros planes para su vida: Quedarse a vivir en Estados Unidos. Pero el destino se encargó de encontrarle con Gregorio Portillo en la boda de unos amigos en común. Por ese tiempo su intención no era de tener una relación por el compromiso laboral que tenía en Norteamérica, pero Gregorio se propuso en conquistarla y lo logró. Luego de varios años de relación, de perseverancia y de idas y vueltas a Miami por parte de ella, la pareja selló su amor en una fresca noche de mayo, ante el altar de la iglesia Santísima Trinidad. La recepción tuvo lugar en el Castillo Remanso donde asistieron familiares y amigos.

Para la ocasión, Astrid lució radiante un diseño de Florencia Soerensen, que superó sus expectativas. La novia se encargó de confeccionar unos pétalos de distintos tamaños que fueron bordados al vestido. Del tocado también se hizo cargo ella, una tiara del cual se desprendía su velo con el que se cubría la cabeza al ingresar a la iglesia del brazo de su padre. En las manos llevó un bouquet de flores naturales y un rosario realizado también por ella, con filigrana y toques azules que contenía las fotografías de sus difuntos abuelos, su tía y su sobrino que no pudo asistir a la ceremonia.

Este mes, el domingo 17, el matrimonio cumple 6 años de unión con un hijo de un año, Juan Bautista, al que entregan todo su amor y dedicación todos los días.

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