Derby, que padece de una enfermedad congénita que deformaba sus patas delanteras, fue acogido en un hogar para perros, pero en el lugar no podía correr ni jugar como sus compañeros, ya que hacerlo implicaba nuevas y graves lesiones en las patas, publica abc.es.
Tara Anderson, amante de los animales y trabajadora de la empresa 3D Systems, se hizo eco de su caso y se propuso ayudarlo. Primeramente le colocaron una especie de silla de ruedas, pero el invento no se ajustaba a la movilidad del can.
Entonces Anderson, a través de su trabajo, consiguió que un ortopedista y dos diseñadores en 3D trabajaran hasta encontrar el dispositivo que ayudara a Derby a correr.
“La belleza de la impresión en 3D es que, si el diseño debe ser ajustado, no tenemos que esperar los tiempos tradicionales y costosos de fabricación, simplemente podemos volver a imprimir”, dijo sobre el caso Buddy Byrum, vicepresidente de gestión de productos de 3D Systems.
Mediante las prótesis creadas en 3D, el can puede tomar velocidad al correr cada día junto a sus propietarios Sherri y Dom Portanova.