La semana pasada, el Senado aprobó las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados respecto al proyecto de ley que establece un recorte de G. 8.600 millones que provienen del presupuesto de la Cámara Alta y el Congreso Nacional, con el fin de destinarlos al Ministerio de Salud Pública.
El dinero iba a ser destinado a funcionarios del Legislativo en plena pandemia bajo el concepto de aumentos salariales.
Cabe recordar que a mediados de marzo salió a la luz que unos G. 12.000 millones del presupuesto asignado al Congreso para el 2021 iban para jugosos aumentos para funcionarios del Congreso, algunos de ellos directores y en varios casos de la confianza de los senadores, en especial de los que componen la mesa directiva.
El planteamiento de los aumentazos generó inmediatamente el rechazo de la ciudadanía, que se manifestó en ese entonces frente a las viviendas de algunos parlamentarios exigiendo el rechazo de los incrementos y destinarlos para el sector de la salud.