19 abr. 2024

Para llegar al grado de inversión

Nuestro PIB per cápita es muy bajo en comparación con los demás países. Esto es otra forma de decir que en promedio somos pobres, poco productivos y potencialmente inestables.

El 17 de enero del 2013, Paraguay realizó su primera emisión de bonos soberanos por USD 500 millones, un monto pequeño para el mercado internacional, aprobable por cualquier analista junior. La justificativa de la emisión era el marketing país. Pues finalmente aparecimos en todos los sistemas de información financiera del mundo, dejamos de ser “un secreto muy bien guardado”.

Diez años después, con una deuda externa de USD 12.888 millones, ya resulta un monto importante que muchos analistas estudian con cuidado, además porque ya nos queda grande al ser el 40% del PIB.

Como en el mundo todo se compara desde productos hasta países, los analistas de deuda soberana tienen bien clara la tarea pendiente que Paraguay debe realizar para progresar. Los únicos que no hablaron de esta tarea fueron los candidatos políticos, que para elegirse ninguno tenía un plan de gobierno.

La primera tarea es diversificar la matriz productiva, promover la creación de empresas que generen valor en sectores diferentes al agronegocio. Si bien en promedio crecemos bien, nuestro crecimiento es muy variable, cuando el mundo nos exige menos volatilidad y más previsibilidad. Tenemos una economía poco compleja, donde el mayor peso está concentrado en pocos sectores. Por eso siempre se dice que el clima (sequías o inundaciones) es lo que determina nuestra salud. El próximo gobierno debe racionalizar la burocracia para que surjan nuevas empresas y se formalicen las que ya existen.

La segunda es fomentar el ahorro local en guaraníes. Paraguay es el país que más depende del mercado internacional para prestar dinero, pues los fondos obtenidos en nuestro mercado de capitales, vía la Bolsa de Valores de Asunción, representan solo el 14% de la deuda pública total. Por ejemplo, en Brasil el 92% de la deuda soberana está en reales.

Da la impresión de que el paraguayo no confía en su propia moneda. La confirmación de esto es el hecho que los depósitos bancarios están prácticamente dividida mitad en guaraníes y mitad en dólares, y la gran parte son depósitos a la vista. No podemos pretender que los extranjeros confíen más en nuestro país –prestándonos su dinero– que nosotros mismos. El próximo gobierno debe aprobar las leyes pendientes que amplíen las opciones de inversiones en guaraníes.

La tercera tarea es mostrar una sólida capacidad de gestión gubernamental. La situación de caja es crítica y no va a mejorar por sí sola, no volverá al equilibrio automáticamente. Solo mejorará con acciones determinantes, tenacidad, mucho esfuerzo y una incontestable firmeza. Dejar atrás la tibieza y usar el fuerte mandato popular para ejecutar una buena gobernanza.

Que desaparezca el vacío de poder, y vuelvan a quedar claras las reglas del juego. El poder que se siente y bien usado genera confianza, invita a mayores inversiones, nivela la cancha, anima a los paraguayos a emprender.

Nuestro PIB per cápita es muy bajo en comparación con los demás países. Esto es otra forma de decir que en promedio somos pobres, poco productivos y potencialmente inestables. Es cierto, la pobreza ya le duele a mucha gente, y se notó la rabia del significativo voto protesta en las urnas. Tomemos en serio este llamado de atención, y que el gobierno deje de impedir y pase a promover la creación de puestos de trabajo y riqueza coadyuvando al sector privado.

En conclusión, el mercado no esperará a que seamos un país de primer mundo para recién reconocernos con el “grado de inversión”, si no le bastaría con que tengamos un plan serio y creíble en firme ejecución. Que se note que los locales nos jugamos por el país. El mérito estará en no tener perspectiva negativa, ni en la calle, ni tampoco en la calificación.

* Luigi Picollo, socio del Club de Ejecutivos.

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