17 feb. 2026

“Para ir progresando yo tuve que empeñar, y sigue empeñada, mi casa”

Por Miguela Lombardo

En lo suyo.  Benjamín Benítez, frente a una parrilla, en uno de los tantos servicios que presta.

En lo suyo. Benjamín Benítez, frente a una parrilla, en uno de los tantos servicios que presta.

mlombardo@uhora.com.py

El inicio fue muy duro. Junto a su esposa, empezaron como todos por necesidad para que a sus hijos no les faltase nada. Comenzó trabajando como cantinero, después fue mozo para luego introducirse en la parrilla, donde tuvo mucho éxito. “La gente me pedía; ellos ponían todo y yo iba a cocinar nomás el asado. Hacía el trabajo de parrillero”, recuerda don Benjamín Benítez. Hoy la empresa Asado Benítez es referente nacional en cocinar carnes a la parrilla y su fama y calidad han trascendido la frontera. En la empresa familiar hoy trabaja con sus cinco hijos y tienen más de 200 personas trabajando con ellos en dos locales, donde se preparan las ensaladas y la sopa. La empresa apunta a emplear a 400 personas para cubrir parte de la demanda laboral que hay en el país.

–¿Imaginó que la empresa iba a ser tan exitosa?

–Nunca. Un día, una persona me preguntó si me animaba a hacer también sopa, ensaladas y llevar el servicio completo. Me pareció excelente, pero entonces no teníamos infraestructura; mi señora y yo teníamos una cocina normal, pero nos hicimos el desafío y avanzamos. A la gente le gustó y con la publicidad de boca en boca fuimos creciendo.

–¿Cómo fue ese proceso de crecimiento?

–La empresa tiene 27 años, pero desde hace diez que empezamos a trabajar más intensamente y crecimos mucho. Hoy estamos muy bien conceptuados por la gente; inclusive hacemos la degustación de la carne paraguaya en varios países, estuvimos en Chile, después días pasados fui a la Argentina. Estamos en lo que a nosotros nos gusta: preparar asado y llevar un poco de alegría también porque, gracias a Dios, no tenemos ese apremio económico que teníamos antes, entonces nos vamos con alegría, con entusiasmo y da gusto.

–¿Cuál es el secreto para crecer y posicionarse en lo que hace?

–Hay de todo un poco, pero uno debe ser constante sobre todas las cosas. Hubo épocas muy difíciles para nosotros y pudimos ir superándolas.

–¿Sus hijos trabajan con ustedes?

–Ellos están continuando con esto y lo más importante es que ellos incorporaron cosas que yo, como soy de la vieja época, no consideraba, como las redes sociales, que hoy están en boga, y gracias a eso también la gente nos conoce. Se complementan la antigua generación con la nueva.

–Mirando atrás, en estos 27 años, ¿cuál es el logro?

–Vivimos bien de este trabajo. Siempre le aliento a la gente que cuando tiene un sueño que se largue tras él. Porque así como nosotros, nunca pensamos que íbamos a estar en el sitial que hoy estamos, por eso nuestro agradecimiento para todos los que confían en nosotros.

–¿Cuál es la fortaleza del negocio?

–Asado Benítez es un referente en su rubro, pero mucha gente depende de nosotros. Hoy yo me puedo dar el lujo de rechazar un trabajo, pero por ellos, por la gente que trabaja conmigo, no puedo. Tengo ese compromiso grande con ellos, porque ellos son profesionales independientes que nos venden su trabajo a nosotros y nosotros al cliente. Entonces, dependemos mucho de ellos y ellos de nosotros.

–¿Hubo obstáculos, trabas para llegar a este sitial?

–Para ir progresando tuve que empeñar, y sigue empeñada, mi casa para sacar crédito porque con los bancos si no tenés salario fijo, o no llenás los requisitos, no conseguís la plata. Es más difícil conseguir crédito si uno trabaja en forma independiente. Sin vergüenza te digo, porque no le estoy robando a nadie, que mi casa está empeñada. Para que el banco me dé una plata que necesitaba para invertir e ir creciendo, yo tuve que poner el aval. Esa es la parte que a veces duele un poco.

–¿Cómo se puede superar este problema?

–Para mí es un sueño todavía conseguir una cooperativa de los gastronómicos porque cuesta conseguir plata en los bancos. No digo que el Gobierno nos regale, pero que le dé un crédito a los pequeños empresarios porque con nosotros hoy están 200 familias comiendo a la par y creo que eso ya es importante.

–¿Cómo ve al país, bien o habría que cambiar algo?

–Yo veo bien al país, pero ahora hay una recesión terrible que no solo sentimos nosotros, sino muchísima gente también. Por ejemplo, cuando voy a surtirme de embutidos y de carne para un servicio, no veo la cantidad de gente que antes había y los dependientes me dicen que se vende poco. Hay una recesión comercial, la gente compra menos; sin embargo, la contraparte son las obras gigantescas que se construyen, se edifican en casi todos los barrios; hoy cuesta conseguir albañil, no se consiguen plomeros porque la mano de obra está en alza.

–Con base en su experiencia, ¿cuál es su consejo para los emprendedores?

–Por eso te decía, los sueños hay que seguirlos. Empezar no es fácil, pero se llega, como en toda profesión. Insisto a los jóvenes que si tienen un sueño, se lancen detrás de él porque vale la pena. Cuando con mi señora empezamos, éramos jóvenes. Y no hay que ser presumido, yo me siento orgulloso de ser un simple parrillero, voy con alegría a trabajar a casa ajena y eso la gente ve y aprecia.

–¿Cuáles son los planes para la empresa?

–Queremos seguir avanzando. Hoy somos una pequeña empresa y queremos llegar a ser una grande, no diversificando, sino manteniendo el mismo rubro e ir creciendo, ampliar la capacidad de atención porque esa es la parte más triste: decirle al cliente que no podemos tomar su pedido.

–¿Tiene un ideal?

–Cuando mañana, mamá y papá den el paso al costado, nuestros hijos sigan trabajando honradamente. Ese es el mayor logro que podemos conseguir; el éxito es poner lo mejor, hacer lo mejor y disfrutar de lo que uno hace.