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Papa declara guerra a los abusos, pero decepciona a las víctimas

El discurso fue mal recibido por algunas víctimas, que esperaban una respuesta más contundente. "Solo bla, bla. Todo culpa del diablo. No me sorprende, me decepciona", comentó el suizo Jean Marie Furbringer.

El papa Francisco cerró ayer una conferencia sobre el abuso sexual de menores por parte del clero, pidiendo llevar a cabo una “batalla total” contra un delito que debería ser “borrado de la faz de la tierra”.

Pero las víctimas y sus defensores expresaron una profunda decepción, al decir que Francisco simplemente repitió viejas promesas y ofreció pocas propuestas concretas.

En su discurso de clausura ante los casi 200 líderes de la Iglesia Católica convocados en Roma, el Pontífice dijo que se fortalecerán las directrices de cada país para prevenir y castigar los abusos. Poco después de la conferencia, el Vaticano dijo que promulgará una ley para proteger a los menores y adultos vulnerables dentro de El Vaticano.

La Santa Sede también emitirá una “directriz” para ayudar a los obispos de todo el mundo a entender claramente sus deberes y crear equipos de expertos que se enviarán a los países para ayudar a obispos sin experiencia a gestionar los casos de abusos.

Una lista de 21 puntos de reflexión que circuló en la conferencia incluyó acciones tales como informar a las autoridades civiles sobre acusaciones sustanciales y asegurarse de que personas que no sean clérigos participen en las investigaciones de abusos de la Iglesia.

Francisco prometió además que la Iglesia Católica no escatimará esfuerzos para llevar a los abusadores ante la Justicia y que no encubrirá ni subestimará los abusos.

problema universal. Sin embargo, dedicó gran parte de la primera parte de un discurso que duró más de media hora a dar a conocer estadísticas de Naciones Unidas y otras organizaciones que muestran que la mayoría de los abusos sexuales a niños se producen en las familias. “Por lo tanto, estamos enfrentando un problema universal, trágicamente presente en casi todas partes y que afecta a todos. No obstante, debemos ser claros que si bien afecta gravemente a nuestra sociedad en su conjunto, este mal no es menos monstruoso cuando ocurre dentro de la Iglesia”, dijo Francisco.

El discurso fue mal recibido por algunas víctimas presentes en Roma para la contracumbre, que esperaban una respuesta más contundente. “Sólo ‘bla, bla’. Todo culpa del diablo. No me sorprende, me decepciona”, comentó el suizo Jean Marie Furbringer, de una asociación de víctimas.

Anne Barrett-Doyle –quien integra el grupo Bishopaccountability.org, el cual monitoriza abusos por parte de clérigos– calificó el discurso como una decepción sorprendente que no abordó el dolor y la indignación de los fieles.

“Mientras los católicos del mundo claman por un cambio concreto, el Papa, en cambio, ofrece promesas tibias, que ya hemos escuchado antes”, dijo. “Especialmente angustiante fue el razonamiento del Papa de que el abuso ocurre en todos los sectores de la sociedad. Necesitábamos que ofreciera un plan audaz y decisivo. En cambio, nos brindó una retórica defensiva y reciclada”, agregó.

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