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Pandemia resta brillo a festejo por 75 años del fin del nazismo

 

La pandemia del coronavirus y las tensiones internacionales, sobre todo entre Rusia y sus vecinos europeos, marcaron ayer en Naciones Unidas la conmemoración del 75 aniversario de la derrota del nazismo.

Cerca de medio centenar de ministros y representantes de un total de 80 países participaron en una reunión por videoconferencia del Consejo de Seguridad de la ONU con el fin de recordar el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y discutir cómo evitar nuevos conflictos.

Pese a las buenas intenciones y a los repetidos llamamientos a la paz de todos los países, la cita se convirtió en buena medida en un intercambio de acusaciones más o menos veladas entre Gobiernos, con el choque entre Rusia y las naciones del Este de Europa como el más directo.

Polonia, Ucrania, los países del Báltico o Georgia subrayaron cómo para sus ciudadanos el sufrimiento no se acabó en 1945, sino que se extendió por décadas por culpa de la ocupación soviética.

Las dos grandes potencias actuales, EEUU y China, en medio de un duro enfrentamiento por el coronavirus, fueron más sutiles y no se atacaron directamente, pero también intercambiaron mensajes.

El embajador chino ante la ONU, Zhan Jun, sin mencionar al Gobierno de Donald Trump, subrayó que es necesario combatir la “politización de la pandemia”, la difusión de “mentiras” y lamentó que haya quien no asuma sus responsabilidades para tratar de lograr beneficios políticos.

También subrayó que ahora es necesario respaldar el trabajo de Naciones Unidas y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que Trump criticó por su gestión del Covid-19, congelando fondos de su país a la agencia.

Por parte estadounidense, el secretario de Estado adjunto, Stephen Biegun, pidió “liderazgo” para combatir la pandemia y acusó a algunos Gobiernos de promover el “autoritarismo” y no querer aprender de errores del pasado.

La pandemia es, según coincidieron muchos de los participantes, la mayor crisis internacional desde la Segunda Guerra Mundial y puede servir como una oportunidad para hacer un mundo mejor, más estable y más justo.

Así lo defendió el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, que subrayó que “los problemas globales requieren acción colectiva” y llamó a proteger y reforzar el orden internacional basado en normas y con la ONU en su centro.

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