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Orar a Dios con insistencia hasta el límite del fastidio

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 11,5-13

El papa Francisco, a propósito del Evangelio de hoy, dijo: “No sé si quizás esto suena mal, pero la oración rezar es un poco molestar a Dios para que nos escuche. Pero, el Señor lo dice: como el amigo a medianoche, como la viuda al juez... Es atraer los ojos, atraer el corazón de Dios hacia nosotros...

Y esto lo han hecho aquellos leprosos que una vez se le acercaron: ‘Si quieres, puedes sanarnos!’. Lo han hecho con una cierta seguridad. Así, Jesús nos enseña a rezar.

Cuando nosotros rezamos, a veces pensamos: ‘Pero, si yo digo esta es mi necesidad, le digo al Señor una, dos, tres veces, pero no con tanta fuerza. Después me canso de pedirlo y me olvido de pedirlo’. Estos gritaban y no se cansaban de gritar.

Jesús nos dice: ‘Pidan’, pero también nos dice: ‘Llamen a la puerta’, y quien llama a la puerta hace ruido, disturba, da fastidio’.

Insistencia hasta el límite del fastidio. Pero también una inquebrantable certidumbre. Los ciegos del Evangelio son aún un ejemplo. Se sienten seguros de pedir al Señor la salud, porque a la pregunta de Jesús si creen que Él pueda curarlos, ellos responden: ‘Sí, Señor, creemos, estamos seguros’.

Y la oración tiene estas dos actitudes: es necesaria y es segura. Oración necesaria siempre: la oración, cuando nosotros pedimos alguna cosa, es necesaria: ‘tengo esta necesidad, escúchame, Señor’.

Pero también, cuando es verdadera, es segura: ‘¡Escúchame! Yo creo que tú puedes hacerlo porque tú lo has prometido’.

[...] Pensemos si nuestra oración es necesaria y es segura: necesaria, porque decimos la verdad a nosotros mismos, y segura, porque creemos que el Señor puede hacer aquello que le pedimos”.

(De https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-lucas-11-5-13-oracion-insistencia-amigo-inoportuno-parábola).

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