Los niños no van a la escuela, y a parte de perder días de clases, se suma que no reciben la merienda y el almuerzo escolar, en una zona en que esto representa la única comida del día. Por eso, un grupo de La Casa de la Mujer del Bañado Tacumbú se juntó para resistir la cuarentena con una olla popular. Desde el pasado lunes cocinan desde puchero hasta guisos para alimentar a 12 familias pobres, con la entrega de 90 platos. Los ingredientes donan las propias familias del bañado. Además, recibieron donaciones, pero no alcanza.
SORORIDAD. Felicia usa un tapabocas, tiene el pelo recogido, sentada en una silla corta las verduras en una pequeña mesa junto a otra voluntaria. “Teníamos merendero para los niños, pero se cerró por la prohibición. Conocemos las urgencias de las mamás que dependían de los comedores comunitarios que también se cerraron. Nos ponemos las pilas y decimos no podemos dejar que los chicos pasen mal”, explicó Felicia Martínez, al otro lado del celular.
Las madres de Tacumbú son trabajadoras informales, se dedican a la venta de comidas, son empleadas domésticas, son recicladoras, gestoras y vendedoras. “Ahora mismo se quedaron sin trabajo ellas”.
Felicia es costurera y su taller está cerrado, es su única fuente de ingresos. Tiene cinco hijos y el aislamiento está afectando su economía. “Nos están matando de hambre y las deudas no te van a esperar”.
Ella es una lidereza que generalmente organiza la olla popular en la época de las inundaciones. Ahora, es por la cuarentena. Para evitar la aglomeración, se turnan entre tres por día para cocinar la olla popular a carbón, llueva o haga calor. Las personas pueden comunicarse con Felicia Martínez al (0981) 789-871 para hacer las donaciones.
Nos autogestionamos. Hay necesidades. Lastimosamente a algunos le decimos mañana te vamos a incluir.
Felicia Martínez,
voluntaria.