Editorial

Observar la crisis argentina para mitigar efectos internos

 La crisis por la que está pasando la Argentina puede tener consecuencias negativas para el país, aunque es muy difícil estimar la dimensión de las mismas dada la gravedad y complejidad de los problemas que enfrenta y de las medidas que se están implementando. Por lo pronto, la situación del país vecino introduce incertidumbre en la economía nacional. Paraguay es una economía abierta y muy pequeña en comparación con la de Argentina, a lo que se agrega el gran número de connacionales en este país y nuestras debilidades institucionales. Todos estos factores hacen vulnerable a la economía paraguaya. Las autoridades económicas deben implementar las medidas que sean necesarias para reducir al mínimo la inestabilidad que puede generar el país vecino.

Si bien no es posible hacer un cálculo exacto de cuáles serán los efectos ni conocer de antemano las vías de transmisión de la actual crisis económica que enfrenta Argentina, se pueden construir algunas hipótesis ya que no es la primera vez que este país enfrenta problemas como inflación y devaluación de su moneda.

Por lo pronto, un cambio en los precios relativos tendrá como primera manifestación la presión del contrabando. La entrada de productos argentinos afectará a la producción interna, lo que significará pérdida de empleo y de ingresos. Al final de la cadena se encuentran la pobreza y la desigualdad económica que probablemente estancarán su reducción.

La devaluación es el origen del problema; sin embargo, no podemos negar el rol de las debilidades institucionales del sector público paraguayo. Su capacidad de fiscalización y la falta de integridad de los funcionarios públicos conspiran contra cualquier medida que se tome para reducir la influencia del vecino país en la economía paraguaya.

El contrabando no solo destruye la economía sino también la institucionalidad, ya que socaba las bases ya debilitadas del aparato estatal debido a la corrupción que trae aparejada en las diversas instituciones de fiscalización y control.

Otro efecto negativo, más allá de las conocidas consecuencias del contrabando, es el derivado de la gran cantidad de connacionales que viven en el vecino país y que envían remesas a sus familias. Este hecho, de menor visibilidad que el derivado de la entrada y venta de productos en las calles y negocios, no es menos importante para las familias paraguayas, especialmente las de menor ingreso.

La Argentina históricamente ha sido la vía de escape para la población económicamente activa nacional que no logra encontrar empleos de calidad en su país. La migración económica lleva décadas y ha significado una salida de recursos humanos reduciendo la presión interna sobre el desempleo y una entrada de recursos económicos.

La depresión económica se manifestará por esas dos vías anteriores, pero también por la reducción del turismo de los argentinos. El sector hotelero probablemente sentirá el efecto del deterioro de las condiciones de vida en el vecino país.

La inestabilidad afectará también la inversión en Paraguay tanto de paraguayos como de argentinos, ya que la volatilidad de la economía se extiende más allá de sus fronteras, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos años ha habido un flujo relativamente importante de recursos hacia Paraguay.

Si ambas economías estuvieron históricamente integradas, con la globalización se han profundizado las relaciones haciendo que cualquier evento en Argentina se manifieste hacia el exterior. Las características de la economía paraguaya hacen que sea particularmente vulnerable.

La política interna no podrá impedir el impacto, pero sí puede reducir el mismo y, sobre todo, generar condiciones para transmitir tranquilidad al mercado bajo el supuesto de que se implementarán medidas basadas en evidencia empírica y con altos niveles de racionalidad e integridad.

Dejá tu comentario