AFP
PARÍS, FRANCIA
El último ancestro compartido por los monos y los seres humanos probablemente vivió entre 28 y 24 millones de años atrás, varios millones de años más tarde de lo que se pensaba anteriormente, revelaron fósiles mostrados ayer.
Un cráneo parcial de la especie desconocida, hallado en el oeste de Arabia Saudita, señala una nueva cronología de la evolución de los primates y llena un hueco importante en el registro de los fósiles, indicaron los investigadores en la revista Nature.
Hasta ahora, el análisis basado en los genomas ubicaba la separación entre los hominoides -que incluyen a los simios y los seres humanos- y los cercopitecoides, o los llamados monos del Viejo Mundo, 35 a 30 millones de años atrás.
Pero la nueva especie, llamada Saadanius hijazensis, ha sido ubicada exactamente hace unos 28 millones de años, y podría haber persistido incluso más tiempo antes de que se registrase la escisión.
CICLO EVOLUTIVO. Sus rasgos característicos muestran que el ancestro común de los monos, simios y seres humanos -llamado catarrhino- existió más arriba del árbol de la evolución de lo que sugería el enfoque genético. Este descubrimiento también permite por primera vez identificar al misterioso fósil de otro primate que vivió unos 4 millones de años después como perteneciente claramente a un simio posterior a la escisión.
“El cambio en la edad no cambia la forma en que pensamos sobre los orígenes del ser humano”, dijo el principal científico William Sanders, profesor de la Universidad de Michigan.
“Pero nos ayuda a reducir el período de tiempo en que surgió el grupo que finalmente produjo seres humanos y sus ancestros directos. Ahora podemos buscar en este período de 28 a 24 millones de años”, dijo en un correo electrónico.
RASGOS HUMANOS. Otro detalle revelador -el lóbulo de la oreja- indicó a los paleontólogos que su histórico descubrimiento había vivido justo antes de la escisión genética entre el mono y el hombre.
“Saadanius comparte la mayor parte de sus rasgos con los catarrinos arcaicos, y no muestra ninguno de los rasgos avanzados característicos de los simios o de los monos del Viejo Mundo”, explicó.
LA TEORÍA DE DARWIN
Todas las especies de organismos tienen su origen en un proceso de evolución biológica. Durante este proceso van surgiendo nuevas especies a causa de una serie de cambios naturales. Los científicos clasifican cada especie mediante un nombre científico único de 2 términos.
En este sistema el hombre moderno recibe el nombre de Homo sapiens. Los científicos estiman que la línea de los homínidos comenzó a separarse de la de los simios africanos hace unos 10 o 5 millones de años. Esta cifra se fijó comparando las diferencias entre el mapa genético del género humano y el de los simios, y calculando a continuación el tiempo probable que pudieron tardar en desarrollarse estas diferencias. Utilizando técnicas similares y comparando las variaciones genéticas entre las poblaciones humanas en todo el mundo, los científicos llegaron a la conclusión de que los hombres tal vez compartieron antepasados genéticos comunes que vivieron hace 290.000 - 130.000 años.