17 mar. 2026

No hay más Danilo: “Perdí la alegría para jugar”

El arquero paraguayo que últimamente jugó en el fútbol chileno, este año estuvo alejado de las competencias. Por decisión propia, cansado de los “manoseos que uno pasa”, Danilo Aceval optó por dedicarse a la familia y “recuperar lo que perdí en mi vida personal”.

DANILO ADIOS

Su último equipo (2007) fue el Ñublense de la Primera División del fútbol Chileño. Allí llegó tras jugar por Cerro Porteño (su club de origen) luego de varias temporadas en el máximo rival del azulgrana, Olimpia, con el que ganó la Copa Libertadores del 2002.

En el Ñublense tuvo muy buenas actuaciones y hasta se hizo dueño del brazalete de capitán. Pero este año se alejó de las canchas y ya nada se supo de él. Ahora, al surgir la posibilidad que sea preparador de arqueros en el ascendido Rubio Ñu, Danilo Aceval cuenta porqué se dejó de la práctica profesional.

“Hay muchas cosa que ya no me gustaron, mucho manoseo que no me gustó y opté por dedicarme a otras cosas, vivir con mi familia, dedicarme a mi familia”, dijo el ex arquero al programa “Futgol 970".

No quiso entrar en detalles sobre la referencia a la que hacía. Simplemente agregó: “En líneas generales, tocaron mi dignidad. Hay mucho manoseo que uno pasa. Tampoco fue una sola razón, las cosas se van dando, uno pierde motivación y pone en la balanza lo malo que pasó y lo que a uno le gusta hacer”.

SIN ALEGRÍA. Danilo afirmó además que, últimamente, ya no sentía las mismas ganas de jugar como en los inicios de su carrera y en los años que le tocó jugar en Olimpia y Cerro Porteño, por lo que decidió poner fin a su carrera profesional.

“La motivación ya no era la misma y decidí retirarme con los buenos recuerdos. Resumiendo un poco, realmente perdí la alegría para jugar”. Luego, agregó que ahora ya “estoy en otra etapa, en la de recuperar lo que perdí en mi vida personal”.

Finalmente, dejó en claro que no siente rencor por ninguna persona en el mundo del fútbol y que “si me retiré es porque ya me dejé de las revanchas. Yo no siento interés de demostrarle nada a nadie, no soy de esas personas que viven con rencor y amargura”.

Luego, terminó agradeciendo a Modesto Sandoval (preparador de arqueros de Cerro Porteño), quien fue el que más le ayudó en su carrera, sobre todo en sus inicios. “Uno recuerda con mucho cariño y agradece a ese que te da el pasaje cuando no tenés, que te compra la merienda al término de un entrenamiento”, sentenció el ahora ex arquero.