Editorial

No designar a funcionarios que hagan pasar vergüenza al país

El bochornoso caso que envolvió al ahora ex director de Migraciones, denunciado por acoso sexual a una traductora durante una misión oficial en China-Taiwán, ha sido una situación de vergüenza internacional no solamente para el Gobierno, sino para el mismo país. Es lo que sucede cuando se nombra a personas que no están debidamente preparadas para importantes funciones de Estado, recompensando con cargos públicos a los colaboradores partidarios, en cumplimiento de promesas contraídas durante la campaña electoral. Es una nociva modalidad clientelista y prebendaria que se debe superar definitivamente, por el bien de la nación.

En el actual gabinete del presidente Mario Abdo Benítez han sido designadas algunas personas de reconocida solvencia y capacidad para las funciones de Estado que les toca desempeñar, pero también se ha detectado a muchas otras que han sido nombradas sin poseer el perfil adecuado, en algunos casos con funestos antecedentes ligados a casos de corrupción o de participación en oscuros y controvertidos episodios, y que aparentemente han accedido a los puestos en pago por el apoyo que han brindado durante la campaña electoral.

Uno de los casos característicos de esta forma de clientelismo y prebendarismo fue la designación del líder seccionalero y concejal colorado de la ciudad de Mariano Roque Alonso, Julián Vega Insfrán, como director de Migraciones. El mismo había sido investigado por una pelea entre barras que derivó en un homicidio, en febrero de 2016, en donde él aparecía en la grabación de un video de seguridad manejando un vehículo del cual descendió la persona que luego efectuó los disparos que acabaron con un simpatizante del club Olimpia.

Vega Insfrán fue candidato a diputado por el Departamento Central, acompañando a la actual diputada colorada Jazmín Narváez. Como no resultó electo, fue recompensado con el cargo de director de Migraciones. En tal carácter participó de una misión oficial para un curso de capacitación de ocho días en la República de China-Taiwán, en donde acabó siendo denunciado por acoso sexual por la funcionaria taiwanesa que ofició como su traductora. Según el reporte del diario Taiwán News, la funcionaria acusó al entonces director de Migraciones por “frotarle las piernas de manera inapropiada”. Las autoridades taiwanesas consintieron en no presentar cargos formales a cambio de que el funcionario paraguayo abandone inmediatamente el país.

El bochorno ocurrió justamente cuando el presidente Mario Abdo Benítez se encontraba de visita oficial en Taiwán. Para mayor vergüenza, el funcionario aludido se defendió con el argumento de que en el Paraguay “es una costumbre” tocar el muslo a las mujeres, revelando una total falta de preparación y de ubicación para un cargo en el que se debe interactuar con distintas culturas extranjeras en representación del país.

Como era de esperarse, Vega Insfrán puso su cargo a disposición y la renuncia le fue aceptada. Ahora probablemente volverá a asumir como concejal municipal en Roque Alonso. El lamentable episodio deja, sin embargo, lecciones que deben ser tenidas en cuenta tanto por las autoridades como por la misma sociedad. Hay que evitar seguir designando a funcionarios improvisados, que hagan pasar vergüenza al país. Es hora de superar definitivamente la arcaica modalidad clientelista y prebendaria de regalar los cargos del Estado como si fueran un botín político para los correligionarios, amigos y parientes.

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