Editorial

No deben molestar denuncias que sacan a luz la corrupción

El presidente de la República se mostró molesto por las denuncias de presuntos hechos de corrupción en el marco de la pandemia del Covid-19, considerando que son críticas al Gobierno y a la gestión del ministro de Salud, Julio Mazzoleni. Las irregularidades en los principales casos (Dinac, Petropar y Salud) han sido confirmadas por los propios organismos estatales y están en proceso de investigación fiscal y judicial. De no ser por las denuncias periodísticas y ciudadanas, no habrían salido a la luz. Esto no debería molestar a las autoridades que sostienen no estar involucradas en hechos ilícitos. Por el contrario, deben agradecer el celo por cuidar el uso del dinero público y ayudar a que todo se aclare, con total transparencia.

La existencia de irregularidades y de probables hechos ilícitos en los tres principales casos de compras de equipos médicos revelados en denuncias periodísticas desde el inicio de la emergencia sanitaria ante la pandemia del Covid-19 ha sido plenamente confirmada por organismos estatales, entre ellos, la Contraloría, la Fiscalía, la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) y la Comisión Especial de Supervisión y Control de Compras Covid-19 (CESC).

En el primer caso, de presunta sobrefacturación en la compra de 4.000 mascarillas por parte de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), la Fiscalía ha comprobado que han sido adquiridas a G. 15.000 y pasado por seis firmas, presuntamente de maletín, inflando el precio hasta llegar hasta la Dinac a G. 29.990. La DNCP también confirmó que la adjudicación a la empresa Proyectos Global SA fue irregular. Este caso derivó en la renuncia del entonces presidente de la Dinac, Édgar Melgarejo, y su posterior imputación junto con otras seis personas.

Otro hecho que tuvo gran repercusión mediática es sobre presuntas compras fraudulentas de la anterior presidenta de Petróleos Paraguayos SA (Petropar), Patricia Samudio, quien renunció al cargo por el escándalo. Ahora la Fiscalía detectó que hubo una cadena de empresas, aparentemente de maletín, que negociaron unidades de agua tónica para finalmente venderlas a Petropar a un precio muy superior al de mercado, de hasta un 333%. La operación de adquisición inicial fue de G. 1.500 cada unidad, pero Petropar llegó a comprar por G. 5.000. La Contraloría aún debe emitir su informe final sobre este caso en 15 días.

El tercer hecho, más grave y con más repercusión mediática, envuelve al Ministerio de Salud y la compra fallida de insumos médicos y equipos hospitalarios traídos desde China por las empresas proveedoras Eurotec SA e Imedic SA, para equipar a hospitales en la lucha contra el coronavirus. Tras los primeros intentos por minimizar las irregularidades, el ministro Julio Mazzoleni rescindió totalmente el contrato por G. 85.220 millones, de cuyo monto se ha entregado un adelanto de G. 17.044 millones, que debe ser recuperado.

Tras demoledores informes de Contraloría y de la Comisión de Control liderada por el ex senador Arnaldo Giuzzio, Mazzoleni admitió que en este caso hubo un intento de estafa al Estado, pero niega que funcionarios de su cartera estén involucrados, por más que han surgido acusaciones y documentos que sostienen que el contrato ya estaba definido antes de que una comisión evaluadora lo apruebe.

Ayer, el presidente Mario Abdo Benítez se mostró molesto por las denuncias sobre los presuntos hechos de corrupción, considerando que son críticas políticas al Gobierno y a la gestión del ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

Él debería considerar que, de no haber sido por las denuncias periodísticas y ciudadanas, estos hechos no habrían salido a la luz. Esto no debería molestar a las autoridades que sostienen no estar involucradas en hechos ilícitos. Por el contrario, deben agradecer el celo por cuidar el uso del dinero público y ayudar a que todo se aclare, con total transparencia. De los funcionarios se espera compromiso con su trabajo y también en la búsqueda de la transparencia.

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