02 ene. 2026

No crea que una noticia envejece

Por César González Páez | cesarpaez@uhora.com.py

No es de ahora, lo dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges, que no hay nada más viejo que el diario de ayer y el concepto es que la palabra noticia es para muchos hermana de primicia y de actualidad. Sin embargo, este opúsculo tratará de probar que las noticias viejas están también re-inventándose o, mejor, re-interpretándose. Si las noticias se vuelven viejas es porque nadie les saca provecho. Se verá muchas veces que en la historia, incluso actual, muchos hechos se repiten por los mismos errores.

Claro, con el correr de los días pierden vigencia y los diarios viejos son pastura para los historiadores, que son finalmente quienes las interpretan mucho tiempo después. Pero haga un simple ejercicio, busque cuatro diarios distintos de ayer y encontrará la noticia “pasada de moda” que, aparentemente, ya no genera interés. Notará que comparando la misma información, un cronista pone su atención en un punto y resalta algo que los otros diarios, con la misma noticia, no advirtieron. En otro caso verá una foto que registra un detalle importante, que se contradice con el desarrollo de la crónica. Y es casi inevitable que esa noticia “vieja” se vea completamente diferente a la que leyó apresuradamente por la urgencia de estar informado de algo en el momento.

Hay algo que suelen hacer los historiadores, algunos por supuesto, y es esto: comparan las noticias de las diferentes fuentes e incluso leen las noticias de la edición del día siguiente por si hay reconocimiento de alguna errata. Algunos medios no tienen problemas en dedicar un espacio para admitir que hubo un error o confusión, lo que les reditúa confianza en los lectores. Porque errar es humano, pero negarse a la retractación es propio de la tozudez, del orgullo de los que se creen que de este lado del mostrador son portadores de la verdad.

Y notando las diferencias de escritura y ánimo en cada noticia muchos también se preguntarán: “Y este...¿qué es lo que quiso decir?” Un buen número de lectores conformistas lo darán por cierto porque hay otras cosas importantes, como por ejemplo enterarse de la movida de último momento. De allí la importancia de que los hechos tenidos por viejos se vuelven históricos, es decir, parte de la historia, sean interpretados con la mayor veracidad posible. De una crónica de ayer usted puede sacar todavía varias conclusiones, estudiarle su grado de dramatismo, de humor, de perplejidad, hasta echarle un vistazo desde el lado artístico si quiere.

Pero no deseche una noticia con mala reputación porque es de ayer, tal vez obtenga la punta de diamante que suelen tener las noticias y que se descubre que es cuando, además de informar, le está advirtiendo a uno de algo y no simplemente actualizándolo. Las noticias viejas, por poner un ejemplo, le están diciendo que en una calle cualquiera ocurrió un accidente con pérdidas que lamentar, otros sueltos anteriores podrían indicar que en esa misma arteria hubo otros accidentes. O sea que, entre líneas, se lee que siempre ocurren colisiones en esta esquina y si usted pasa por allí deberá extremar cuidado. Ese descubrimiento le está advirtiendo, si es que el periodista no se tomó el trabajo de averiguar más al respecto y contárselo. Pero esto de “darse cuenta” es producto de leer, esa deducción es prácticamente imposible si no se compara la noticia fresca con las crónicas anteriores. De allí que me parece que un diario “viejo” puede ser fuente de consulta de hechos destacados que pasan desapercibidos, lo que tanto predicaba Borges, la relectura es más importante que la lectura.

Estas observaciones aparecen en el mes del periodista, que celebra su día el 26 de abril de cada año. Una jornada que tuvo esa fecha un giro sangriento con el asesinato de Santiago Leguizamón, allá por 1991. ¿Acaso esta le parecerá una “noticia vieja”, la de un crimen no resuelto? Hasta los relatos felices de bodas han sufrido cambios que pasaron de la sección sociales a los avisos judiciales de divorcios.

En la vida todo cambia, incluso la noticia vieja.