Opinión

No bastardeemos la reforma tributaria

Iván Lisboa – ilisboa@uhora.com.py

Iván LisboaPor Iván Lisboa

Durante el estudio del proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) 2019, nuevamente la injerencia parlamentaria hizo de las suyas para incrementar la rigidez del plan de gastos público. Los legisladores aprobaron, entre otras cosas, los aumentos salariales para docentes, magistrados, fiscales y funcionarios penitenciarios.

Empero, y más allá del merecimiento, de los puestos o los nombres, lo preocupante es que una vez más se pretende bastardear la estimación de los ingresos fiscales. Para peor, se planteó incluso la posibilidad de que estos reajustes sean financiados con la recaudación adicional que podría generarse por la reforma tributaria que promueve el Ministerio de Hacienda para el año próximo.

Es inquietante que los senadores, de quienes se espera al menos cordura y raciocinio a la hora de legislar, tomen tan a la ligera una cuestión muy importante para la vida económica del país. Pero, tristemente, se veía venir.

Las reformas impositivas, de por sí, no son del agrado del contribuyente, porque generalmente implican modificación de tasas, creación de aranceles o inclusive reducción de privilegios. Con este planteamiento, a ese contribuyente que ya soportará quizá una mayor carga desde el año que viene, le mandamos el mensaje de que su aporte será utilizado para seguir oxigenando al prebendarismo disfrazado de “justicia salarial”.

En un país necesitado de infraestructura y de mejores servicios (salud, educación, seguridad), se torna una ridiculez destinar cualquier ingreso extra nuevamente a gastos en salarios.

Hace unos días, un estudio presentado por el Banco Mundial nos recordó dos cosas que ya sabíamos, pero que seguimos ignorando: el 70% de los niños y jóvenes no pueden entender lo que leen; y debido al penoso sistema de salud pública, el Estado gasta alrededor de USD 100 millones en seguros privados. Mientras que, según los numerosos estudios nacionales e internacionales, el déficit en infraestructura que arrastra el Paraguay es de aproximadamente USD 20.000 millones.

Para crecer, es imperioso que los recursos que genera el Estado sean destinados a los sectores que pueden generar un cambio. Las numerosas necesidades y este tétrico intento de desnaturalizar la reforma tributaria sencillamente no van de la mano, más aún cuando la realidad nos dice que hoy, casi el 60% de la recaudación fiscal corresponde a tributos indirectos, los que son abonados generalmente por la gente de menos ingresos.

El Ministerio de Hacienda no debe dejar pasar esta situación y debe hacer todo a su alcance para garantizar que la reforma tributaria cumpla con su objetivo principal de justicia y sirva realmente para cubrir las necesidades básicas de la población. En ese sentido, es vital que el Fisco llegue a un acuerdo con todos los sectores para blindar los recursos extras que puedan ser generados a través de la actualización del régimen impositivo. Que no se quede solo en una idea.

El aumento de la inversión pública, el mejoramiento de los servicios de salud y seguridad, la calidad educativa, son temas que no pueden esperar ni depender del buen humor de 125 personas que suelen anteponer sus intereses personales por encima de todo. La reforma tributaria debe ser protegida de la amenaza feroz llamada clientelismo.

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