25 mar. 2026

No abusen de la música

Generación milenio - miguel-benitez@uhora.com.py

No es novedad que Paraguay está atravesando por un gran momento musical, principalmente en lo que se refiere a la venida de grandes artistas internacionales, gracias a la apuesta de empresas locales y multinacionales.

Sin embargo, existen aspectos, tanto técnicos como comerciales, que algunos organizadores todavía no incorporan a sus proyectos: los shows se hacen para el público, que está compuesto tanto por fanáticos seguidores, como por simpatizantes un poco más “tranquilos”, que gustan de algunos temas de la banda o del cantante que llega al país.

Lo que pasó con Bon Jovi (que debía tocar el 18 de setiembre próximo y se canceló supuestamente por problemas de logística) es una clara muestra de querer abusar del gran momento por el que pasa Paraguay (y la emoción de sus ciudadanos).

Los organizadores dieron por sentado que, al tratarse de un grupo con gran trayectoria, las personas comprarían sus entradas cuesten lo que cuesten (de hecho, muchas sí lo hicieron).

Basaron sus esperanzas en antecedentes, recordando tal vez las actuaciones de Guns N’ Roses, Aerosmith, Paul McCartney, Shakira, Keane, Kiss, entre otros artistas, que llevaron miles de personas. Pero fijar precios muy altos simplemente por el hecho de que la gente llenó el Jockey Club en conciertos anteriores no es nada inteligente.

Está bien que los paraguayos estemos entusiasmados, ya que esperamos muchísimo tiempo para tener grupos de nivel en el país, pero tampoco la situación da para endeudarse. No se puede cobrar cerca de G. 2 millones por un tique, ni aunque sea el VIP más exclusivo.

Más todavía cuando hay conciertos cada mes (Iron Maiden y Red Hot Chili Peppers a la vuelta de la esquina) a los que los amantes de la música quieren ir, y debido a los elevados precios, se ven obligados a descartar algunos. Por citar un ejemplo, hace dos años fui a Argentina a ver a Pearl Jam. La entrada más cara costó G. 475.000.

Ahora, la entrada más cara para Bon Jovi en Córdoba cuesta menos de G. 600.000. Da la muestra clara de que el país vecino lleva una amplia ventaja en el aspecto organizacional.

Además, los argentinos tienen artistas de gran nivel cada semana.

A Paraguay le costó demasiado posicionarse como escenario válido para los grandes grupos internacionales.

Cancelar conciertos por mala organización y decir que fueron problemas de logística no es nada saludable para la imagen del país.

Si esto sigue así, los músicos extranjeros pensarán dos veces antes de venir y podrían volver a pasar por alto Asunción en sus giras, tal como se daba hasta hace tres años. Por favor, organizadores, no abusen ahora de la buena fe del público local.