Por Ingrid Villalba
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Viviendo en una casa, donde techo y paredes se forman mediante un tramado de madera, hule y argamasa de cielo y tierra, y con un ingreso mensual que no supera los G. 100.000, el tener que abonar seis pasajes de ómnibus semanales para que el hijo pueda tratarse y luchar contra las células cancerígenas que a toda costa quieren invadir su cuerpo, es una misión prácticamente imposible.
Esa es la situación del 90% de los pacientes de hemato-oncología del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, de San Lorenzo. Muchos de ellos incluso debieron abandonar el régimen de medicación debido a la incapacidad de cubrir el gasto del traslado al centro asistencial, que representa alrededor de G. 30.000 a la semana.
Por ello, la doctora Jabibi Noguera, jefa del mencionado servicio, presentó al programa Mi niño ante todo, de la farmacéutica Sanofi Aventis, el proyecto denominado Atención integral extramural a niños y niñas usuarios del Departamento de Oncohematología.
Y tuvo apoyo. Se adjudicó un monto de 50.000 euros con los que, entre otros, compraron un bus con el que desde setiembre retiran de sus hogares a los pacientes para llevarlos al hospital, regresándolos de nuevo tras realizar sus tratamientos.
Lo más importante es que esto no implica ningún costo para los niños o sus padres, y los pacientes realizan el trayecto acompañados de un médico y una enfermera.
HUMILDES. Otro objetivo con el que cumplió inesperadamente el bus fue el de dar a conocer la realidad social en la que viven los pacientes.
Al ser tratados con medicamentos fuertes que disminuyen sus defensas, ellos deberían morar en ambientes limpios y seguros, pero la realidad, la mayoría de las veces, es otra.
El servicio beneficia hoy a 70 chicos que viven en Asunción y ciudades aledañas. En una próxima etapa, el móvil llegará a todo el país, dividido en cuatro zonas.
Las áreas del sur, norte y este del territorio serán visitadas una vez a la semana; al Chaco irá dos veces por mes, y recorrerá el departamento Central dos veces a la semana.
La doctora Noguera explica que quienes viven en el interior reciben una subvención que oscila entre los G. 100.000 y 150.000, con lo que cubren costos de pasajes.
Ya que ir y venir tres veces por semana a San Lorenzo de puntos distantes como Encarnación no es práctico, el paciente que llega al nosocomio se aloja en el albergue ubicado en la parte posterior del hospital, junto a su madre o padre.
Buscando disminuir los costos y brindar una buena atención a los pacientes del interior se intentará realizar el tratamiento en los mismos centros de salud de los distritos, siempre que las instalaciones sean aptas y que las drogas a ser administradas no sean muy fuertes.
PROYECTO. Gracias al dinero obtenido con Mi niño ante todo se construyó también el ya mencionado albergue, un aula hospitalaria donde dos maestras enseñan a un grupo de entre 30 y 40 niños que están internados en el hospital o que vienen a realizar tratamiento ambulatorio; tienen médicos especializándose en el tratamiento contra el cáncer infantil en Italia; y crearon además una biblioteca para los pequeños.
El Departamento de Hemato-Oncología se sostiene gracias a los aportes del Ministerio de Salud Pública que, recién a partir de julio de este año, se comenzó a hacer cargo de la compra de las drogas e insumos necesarios para los tratamientos contra el cáncer.
A este apoyo se suman la ayuda que ofrece la Fundación Mita’i, que es una asociación de padres que acompañan a niños con cáncer; la Asociación de Sostén a la Hematología Oncológica Pediátrica (ASEOP por sus siglas en italiano) y la firma farmacéutica Sanofi Aventis.