El comentario adulón más criticado fue el del ex jefe de Gabinete y director de administración y finanzas, pero hasta ahora funcionario municipal, Wilfrido Cáceres, quien estuvo en el ojo de la tormenta al darse a conocer la ostentosa vida, residencia construida en plena pandemia y los sospechosos procesos de compras Covid-19 del 2020.
En el examen de correspondencia de la declaración jurada de Cáceres, la Contraloría General de la República realizó siete observaciones. Uno de los puntos más resaltantes es la compra de dos inmuebles baldíos en el 2020 y luego vendido ya con la suntuosa edificación. Sin embargo, se concretó por el mismo monto. “Se compró por G. 100 millones y se volvió a vender por ese precio ya con la construcción. Tenemos inclusive imágenes satelitales que muestran la construcción durante el proceso de un año”, detalló el director de la Dirección de Declaraciones Juradas de la Contraloría, Armindo Torres.
El inmueble, informó, figuraba a nombre de su esposa Ruth Da Silva, con quien está casado sin separación de bienes. Tras la mediatización de la lujosa vivienda, señaló, se transfiere a nombre de la joven de nombre Camila Montserrat Ramírez Gómez, cuyo número de cédula inicia con 5 millones.
Torres afirmó que remitieron una comunicación de las observaciones halladas y Cáceres contestó con algunos documentos que son analizados. “Veremos si se levantan las observaciones y, si no, se confirman y serán remitidas al Ministerio Público”.