Interior

Ñeembucú no oculta su preocupación por situación del río

 

La bajante en el río Paraná es la más aguda de los últimos 76 años. Esta situación pone en aprietos al comercio exterior de nuestro país. Tanto el Paraná como el Paraguay son rutas claves para la movilización de la economía, pero a causa del estiaje condicionan seriamente la navegación.

La Prefectura General Naval manifiesta que los buques pueden desplazase con 9 pies de calado. En los pasos complicados los navegantes necesariamente deben desarmar el tren de barcazas para franquear los puntos críticos. Con muchos problemas los navíos logran llegar hasta los puertos de Villeta, Central.

La ausencia de precipitaciones de importancia acelera el periodo que dura esta disminución de caudal y la sequía en la zona Todos los arroyos, riachos y lagunas se están quedando sin caudal hídrico. Los dos puertos de la capital del Departamento de Ñeembucú se muestran como una alternativa, de continuar este problema.

PRECIOS ALTOS. El impacto económico es fehaciente, ya que, al utilizar los puertos de Pilar, los buques deben hacer trasbordos a otros de menor calado, o bajar los contenedores en esta terminal, lo que sin dudas encarece la llegada de las mercaderías a la capital de país, cuyo costo debe ser absorbido por los importadores o exportadores.

Sin embargo, el nuevo camino que parte de Pilar, pasando por Villa Franca, bordeando el río Paraguay, para empalmar con la ruta Alberdi-Asunción, es una luz de esperanza para esta eventualidad.

La ruta cuarta por San Ignacio, Misiones, insume un recorrido de 360 kilómetros para llegar a Asunción. Mientras que el nuevo tramo rutero, que se encuentra en etapa muy avanzada, acortará distancia de más 100 kilómetros. Además, la utilización de los dos puertos instalados en la capital de Ñeembucú se tornará más atractiva para abaratar el traslado de las mercaderías. JJB

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