Arte y Espectáculos

Murió Franco Zeffirelli, el cineasta que buscó belleza y grandiosidad

 

El director de cine y aclamado escenógrafo italiano Franco Zeffirelli falleció ayer en Roma a los 96 años y deja películas como Té con Mussolini, Romeo y Julieta, Jesús de Nazaret, y puestas en escena en los mayores teatros de ópera del mundo, en las que destacó siempre su búsqueda de la belleza y la grandiosidad.

La noticia la anunció Darío Nardella, alcalde de Florencia, ciudad natal de Zeffirelli, que lo calificó como “uno de los grandes hombres de la cultura mundial”. El pasado 6 de abril, el Senado italiano le otorgó el premio Genio y Excelencia Italiana debido a que “hizo de la belleza su lenguaje”.

Pese a su edad y estar postrado en una silla de ruedas desde algunos años, Zeffirelli no dejó de trabajar y el 21 de junio iba a materializar uno de sus sueños, como la puesta en escena de una nueva Traviata.

Zeffirelli fue el “Miguel Ángel” de las artes escénicas, triunfando tanto en el cine, como en sus montajes para el teatro y la opera e incluso como creador del vestuario; barrocos, excesivos, sorprendentes y muy solicitados en los teatros de todo el mundo.

Será enterrado en el cementerio de Porte Sante de Florencia, donde mañana, lunes, será abierta una capilla ardiente en el Palazzo Vecchio para que se le pueda rendir homenaje, aunque en un primer momento se había elegido Roma, ciudad donde residió durante toda su carrera.

FIGURA. Nació el 12 de febrero de 1923 en Florencia. Tras la muerte de sus padres, la niñera Mary, una inglesa, le enseñó inglés y le inculcó la pasión por Shakespeare.

Fue ayudante de dirección en tres filmes de Visconti como La terra trema (1947), Bellissima (1951) y Senso (1952), y de aquí nació su pasión por el séptimo arte. Su educación en el amor de la ópera y de la obra de Shakespeare le empujó a llevar al cine a clásicos como La boheme (1965), La fierecilla domada (1966), Romeo y Julieta (1968) y Hamlet (1990).

Otras de sus obras fueron el filme sobre Hermano Sol, hermana Luna (1971), Campeón (1978), Amor sin fin (1981) y Té con Mussolini (1999), en la que relata su infancia.

Para la televisión hizo Jesús de Nazaret (1977), en varios episodios y contó con la aprobación de la Iglesia y el rechazo del Partido Comunista italiano; Días de destrucción (1966), Fidelio (1970) y la Misa Solemnis (1971), de Beethoven. Tuvo una gran amistad que con la soprano María Callas, a quien le dedicó la película Callas for ever (2002), y fue elegido como senador en 1994. EFE

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