La paz es un don de Dios que debe construirse diariamente en los diferentes ambientes y realidades. Es por ello que los cristianos están llamados a llevar este valor –que proviene de Dios– a todos los espacios de la sociedad, empezando por sus familias. Así lo expresó ayer monseñor Virgilio Rodi, cura párroco y rector de la Catedral Metropolitana, en la celebración de la misa de Año Nuevo, la primera del 2007 realizada en el principal templo de Asunción.
“La verdad y la paz siempre van a chocar contra la corrupción. Hay que llevar esa paz que permite el cambio”, subrayó.
Numerosos fieles asistieron a esta eucaristía, donde también se celebró la Solemnidad de Santa María Madre de Dios y la Jornada Mundial de la Paz.
DIMENSIONES. Rodi recordó que la paz no solo se basa en el desarrollo económico y científico, sino que además implica la vigencia de las dimensiones esenciales del hombre, como su dimensión ética, moral y “sobre todo religiosa”, apuntó el rector de la Catedral, añadiendo que “sin esas dimensiones, a la larga el hombre se destruye”.
Por otro lado, destacó que el papel de la Virgen María, la madre de Cristo, quien siempre estuvo disponible y al servicio del Reino de Dios, y por ende del amor y la paz.
Finalmente, explicó que la base para construir la paz comienza con el respeto y tutela de la vida humana y de la libertad religiosa.