10 jun. 2026

Mientras se desperdician alimentos, casi 11% de niños sufren desnutrición

Mil trescientos millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año en todo el mundo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La contrapartida de esta situación es que el 33% de la población infantil menor de cinco años está con riesgo o sufre desnutrición crónica en el país.

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La realidad latente se desglosa con un índice de desnutrición crónica de 10,8% y un 22,2% que está en riesgo de caer en el estado grave. “La desnutrición crónica es aquella que si afecta en los primeros años de vida tiene consecuencias irreversibles en el desarrollo neurológico”, advirtió Robert Cano, de la organización Juntos por la Educación.

“América Latina y el Caribe tienen un 6% de las pérdidas a nivel mundial, suficiente comida para alimentar a más de diez veces el número total de personas que sufren hambre en todos los países que la componen”, según sostiene Raúl Benítez, representante regional de la FAO. El 25% de los paraguayos pasan hambre en Paraguay, según la FAO.

NUTRICIÓN ADECUADA. Más allá del desperdicio, la realidad de desnutrición por falta de acceso a los alimentos trae consigo consecuencias a lo largo de la vida del niño. Esta situación le cuesta al Estado USD 100 millones al año, que se invierten en aquellos estudiantes con repitencia escolar; en los que la alimentación es un factor preponderante.

La importancia de la buena alimentación de un infante radica en que los primeros tres años de vida se desarrolla el 80% del cerebro y hasta los cinco años el otro 10%. Es decir, “a los 5 años se desarrolla el 90% de toda la capacidad cerebral, a través de las conexiones neuronales. Sufrir una desnutrición crónica en los primeros 1.000 días de vida es sumamente crítico para el futuro cognitivo del niño”, señaló Cano.

La pobreza y la ignorancia son algunos de los factores que inciden en el seno de una familia y que ocasionan que el niño llegue a la etapa crónica, sostiene el profesional.

En el país existe el programa denominado Programa Alimentario Nutricional Integral (PANI) que beneficia a 68.900 menores de 5 años y embarazadas con deficiencia nutricional. Este plan ayudó a reducir la cifra de desnutrición crónica con la entrega de leche enriquecida. La desnutrición crónica era de 17,6% y bajó a 10,8% en los últimos años.

El extremo de este panorama también se evidencia con que aparte de la desnutrición, la obesidad y sobrepeso son epidemias que afectan al 57% de la población adulta del país, según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP).