La tarde del 25 de junio de 2009 parecía una más en el calendario mundial. Sin embargo, en cuestión de minutos, los canales de televisión interrumpieron sus transmisiones, las radios cambiaron sus programaciones y millones de personas buscaron confirmar una noticia que parecía imposible: Michael Jackson había fallecido.
Particularmente recuerdo aquel día, desde el patio del colegio, en horas de clase nos llegaba la noticia que el eterno Rey del Pop se había ido. Fue un shock para varios de mis compañeros, ya que tuve la suerte de tener de compañeros de clase y amigos a grandes fanáticos de Jackson, hasta bailaban igual que él y tenían su propio grupo. Para muchos tal vez eran “los típicos fans locos”, pero para nosotros era una admiración y cariño real, y si, no sabía de nuestra existencia –o eso creíamos–, pero nosotros sí conocíamos todo de él y dolió, semejante a perder a un amigo muy querido.
Tenía apenas 50 años. Faltaban pocas semanas para regresar a los escenarios con This Is It, una serie de conciertos que prometían convertirse en uno de los regresos más importantes de la historia de la música. El artista que había revolucionado el pop durante más de cuatro décadas se preparaba para volver a encontrarse con su público. Nunca ocurrió. Y, claro, esa gira también era muy esperada en Paraguay, o al menos tenerlo en los países vecinos como en otras oportunidades y no olvidemos que estuvimos a punto de tenerlo en el país en los ochenta, pero esa es otra historia para otro material.
Diecisiete años después de aquella jornada que conmocionó al planeta, el impacto de su partida continúa generando reflexiones. Porque la historia de Michael Jackson no es solamente la historia de una estrella. Es la historia de un fenómeno cultural, capaz de modificar para siempre la manera de entender la música, el espectáculo y la relación entre los artistas y el público, que hasta ahora muy pocas veces se ha visto.
El niño que conquistó el mundo
Antes de convertirse en el Rey del Pop, fue simplemente Michael, el pequeño integrante de los Jackson 5 que asombraba con una voz imposible para su edad y una envidiable cabellera. Mientras otros niños jugaban, él ya recorría escenarios y estudios de grabación.
La transición de estrella infantil a artista solista pudo haber sido una de tantas historias inconclusas de la industria musical. Pero ocurrió exactamente lo contrario.
Con álbumes como Off the Wall, Thriller, Bad, Dangerous e HIStory, Michael Jackson redefinió el concepto de superestrella global. Su música cruzó idiomas, generaciones y culturas. Sus canciones se escuchaban con la misma intensidad en Nueva York, Londres, Tokio, Johannesburgo o Asunción.
A diferencia de otros artistas de su tiempo, no solo vendía discos. Creaba acontecimientos. Cada lanzamiento era un evento mundial. Cada videoclip se convertía en tema de conversación. Cada aparición pública despertaba una atención pocas veces vista en la historia del entretenimiento. Y esto último sigue pasando, años después sigue sorprendiendo y conquistando a nuevas generaciones y reconfirma a los de la vieja escuela por qué lo escogieron como artista favorito.
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El hombre que convirtió los videoclips en cine
Si Elvis Presley ayudó a definir el rock y los Beatles transformaron la música popular, Michael Jackson revolucionó la imagen.
Antes de él, los videoclips eran herramientas promocionales relativamente simples. Después de él, se convirtieron en verdaderas producciones cinematográficas.
Thriller, estrenado en 1983, no fue solamente un videoclip. Fue un cortometraje musical que cambió para siempre la industria audiovisual. Su coreografía continúa siendo una de las más imitadas del planeta y su influencia puede encontrarse todavía en artistas contemporáneos, y debo admitir, viajando un poco en el tiempo, que, a finales del 2011, bailamos –o eso tratamos– con mis compañeros de curso Thriller. ¡Qué experiencia tan divertida e inolvidable!
Volviendo al recuento, aquel trabajo abrió el camino para producciones monumentales como Bad, dirigida por Martin Scorsese; Black or White, que incorporó innovadores efectos visuales; o Remember the Time, protagonizada por figuras de Hollywood como Iman (Zara Mohamed Abdulmajid) y Eddie Murphy, y concebida como una superproducción histórica.
Michael entendió antes que nadie que la música también podía contarse a través del cine. Su obra visual transformó el videoclip en un lenguaje artístico propio.
This Is It: la película de una despedida que nadie imaginó
Quizás ninguna obra relacionada con Michael Jackson resulte tan conmovedora como This Is It.
Estrenada pocos meses después de su muerte, la película recoge los ensayos del espectáculo que preparaba para Londres. Lo que inicialmente iba a ser un material de trabajo terminó convirtiéndose en un documento histórico.
Las imágenes muestran a un artista perfeccionista, obsesionado con cada detalle y profundamente comprometido con el espectáculo que soñaba ofrecer a sus seguidores. También revelan algo que muchas veces quedó oculto detrás de la fama: su amor por la música, aunque odiaba ir de gira, lo hacía por amor a sus fans.
Lejos de la imagen distante de una superestrella, aparece un hombre involucrado en cada arreglo musical, cada movimiento escénico y cada decisión artística.
Para millones de admiradores, This Is It terminó siendo una despedida involuntaria. La última oportunidad de verlo crear. La última vez que su voz, sus pasos y sus ideas quedaron registrados antes de convertirse definitivamente en leyenda.
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Más allá de las controversias
La figura de Michael Jackson estuvo marcada por enormes éxitos, pero también por controversias, investigaciones judiciales y una exposición mediática pocas veces vista.
Sin embargo, incluso quienes analizan críticamente su trayectoria reconocen una realidad difícil de discutir: su impacto artístico permanece intacto.
Sus canciones continúan acumulando reproducciones en plataformas digitales. Nuevas generaciones descubren su música cada año. Sus coreografías siguen siendo estudiadas y replicadas en escuelas de danza. Sus producciones audiovisuales continúan formando parte de la historia de la cultura popular.
La muerte suele marcar el final de una carrera artística. En el caso de Michael Jackson ocurrió algo diferente. Su obra siguió creciendo.
Ahora, su nueva película Michael, protagonizada por su sobrino Jaafar Jackson, es una caricia al corazón y la memoria de los fans. Y bueno, también hay documentales y series en plataformas de streaming que entran a desentrañar muchos misterios y casos que ahora no vienen al caso, pero que los podés ver y sacar tus propias conclusiones.
El artista que venció al tiempo
Hay figuras que pertenecen a una época. Otras terminan convirtiéndose en parte de la memoria colectiva de la humanidad.
Diecisiete años después de su partida, Michael Jackson parece habitar ese segundo espacio.
Su voz sigue sonando en fiestas familiares, estadios, radios y plataformas digitales. Su famoso paso lunar continúa siendo reconocido incluso por quienes nacieron después de su muerte. Su música permanece viva en un mundo completamente distinto al que lo vio alcanzar la fama.
Quizás allí resida el verdadero significado de su legado.
Porque el 25 de junio de 2009 murió Michael Jackson, el hombre. Pero el artista nunca abandonó el escenario.
Y mientras alguien vuelva a escuchar Billie Jean, intente imitar el moonwalk o se emocione frente a las imágenes de This Is It, el Rey del Pop seguirá encontrando la forma de regresar.