03 abr. 2026

“Mi esposa me llamó llorando a contarme donde vivimos”

La persona que, sin saber, compró la “casa del video” en Fernando de la Mora relata lo que padece con su familia actualmente en el vecindario: son vistos con desconfianza y temor por sus vecinos.

Por Patricia Vargas Quiroz

pvargas@uhora.com.py

“Nadie nos va a poder librar del daño moral que mi familia sufre”, empieza diciendo Gustavo Sánchez, un publicista que compró la casa de Fernando de la Mora, donde se filmó el video en donde se observa a Magna Meza, Carlos Espínola, entre otros miembros del Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP), ensayando un secuestro.

Sánchez, al comienzo un poco temeroso, recibió a ÚH en su residencia y contó el karma que sufre junto a su esposa e hijos desde hace 5 años, tiempo que adquirió la casa de Raimundo y Magdalena Toledo, al mes siguiente de que la misma fuera allanada, en junio de 2005.

La sorpresa para la familia Sánchez surgió en setiembre, cuando se mudaron a su nueva casa, previa refacción.

“Un día me llama llorando mi esposa, cuando yo estaba en Ciudad del Este, y me dice: ¡Estamos viviendo en la casa del video de los secuestradores, en la casa del terror! Los vecinos acaban de contarnos lo que pasó acá (...)”, relata consternado.

Detalló que su familia fue hilando lentamente lo sucedido en su casa cuando los vecinos empezaban a decirles a los empleados o a los hijos, que vivían en la casa del terror.

“Luego nos dimos cuenta que la habitación que mi esposa y yo utilizamos como dormitorio era el sitio en donde se filmó el video. Casi nos morimos de la angustia. Moralmente estábamos destrozados y hasta ahora estamos con ese karma y hasta queremos mudarnos de acá”, añadió.

Relató que desde que se mudaron al sitio hasta la fecha, sus vecinos lo miran con desconfianza y hasta con miedo.

Inclusive, confesó que algunos de sus vecinos que caminan por la cuadra, cada vez que llegan a su vereda se cambian a la de enfrente.

LO MISMO EN LUQUE. Artemio Villalba Sánchez es otro de los que viven señalados por ocupar una de las casas que fueron elegidas anteriormente por el EPP para reclutar y entrenar a sus miembros para perpetrar secuestros.

Villalba compró hace un año la casa de Luque en donde se capturó a cinco miembros de la banda que actuó en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, cuyo cadáver se encontró en febrero de 2005.

La vivienda está ubicada en el populoso barrio Palma Loma y los vecinos no dejan de mirar hacia allí y más aún cuando su dueño sale, en raras ocasiones, a sentarse en la vereda de la casa junto a sus hijas, quienes a veces van a visitarlo.

Este hombre tiene la misma sensación que Gustavo Sánchez, el dueño de la casa de Fernando de la Mora: solo quiere mudarse del lugar porque hasta siente vergüenza de mirar a sus vecinos ya que muchos piensan que tiene relación con los miembros de la banda de delincuentes, cuando en realidad no es así.

Según reveló fuera de micrófono una de las vecinas con quien el hombre suele conversar, Villalba está arrepentido de haber comprado el inmueble, y que lo adquirió sin saber que se trataba de una de “las casas del terror”.

“Lo peor de todo es que su apellido es Villalba y la Fiscalía vino a indagarlo por ese motivo en varias ocasiones. Todos creían que era pariente de Carmen Villalba, pero no tiene nada que ver con esa familia”, relató la vecina.

UNA SORPRESA

“Un día me llama llorando mi esposa, cuando yo estaba en Ciudad del Este, y me dice: ¡Estamos viviendo en la casa del video de los secuestradores, en la casa del terror! Los vecinos acaban de contarnos lo que pasó acá.”