Los usuarios reaccionaron con risa, escepticismo y hasta molestia a una de las opciones que ofreció el presidente para deshacerse del Boeing 787, con un costo estimado de 130 millones de dólares, un símbolo de lujo que López Obrador pretende combatir con su política austeridad.
Aunque también con humor, otros ciudadanos respaldaron al presidente por considerar que la aeronave, comprada por sus predecesores, es un gasto excesivo que representa a la clase alta. En tanto, otros tomaron más en serio las palabras del presidente al cuestionar la viabilidad de la propuesta.
Por otra parte, políticos de oposición y críticos del Gobierno actual acusaron al presidente de tener ocurrencias por no cumplir con su promesa de vender la aeronave, que López Obrador ofertó, sin éxito hasta ahora, desde los primeros días de su gestión, en diciembre de 2018.
Pese a la popularidad de las muestras de austeridad que exhibe el jefe de Estado al viajar en vuelos comerciales, opositores lo critican por no usar el artefacto para desplazarse de modo eficiente. El sorteo es una de las opciones que ofreció el presidente ayer para deshacerse, por fin, de la aeronave. Otra alternativa es venderlo a un comprador anónimo de EEUU. EFE