EFE
La manifestación, que comenzará en la sede de ese rotativo asunceno, es una de las muchas que se han venido realizando desde que el 16 de octubre Medina y Almada fueron tiroteados cuando viajaban en automóvil por una carretera del departamento de Canindeyú (noreste).
Hay varios imputados por el crimen y todos están prófugos. Entre ellos destaca la figura de Vilmar Acosta, que en el momento del asesinato era alcalde de un pueblo de ese departamento desde las filas del gobernante Partido Colorado.
Acosta, sobre quien Interpol emitió una orden de búsqueda y captura, está procesado como el autor intelectual del asesinato y también por acopio y producción de marihuana en su finca de Ypejhú, la localidad donde era intendente.
El ex alcalde era una de las personas investigadas por Medina en sus trabajos periodísticos sobre las conexiones entre el tráfico de droga y ciertos políticos de Canindeyú, departamento fronterizo con Brasil.
Ese país es el destino de la mayor parte de la marihuana cultivada en Paraguay, el mayor productor de esta droga en Sudamérica.
La Policía sospecha que Vilmar Acosta, así como su hermano Wilson quien es considerado uno de los autores materiales del asesinato, podrían estar ocultos en Brasil.
El asesinato de Medina, muchas de cuyas ramificaciones fueron destapadas por ABC Color, impactó de forma ostensible a la clase política paraguaya, que por primera vez comenzó a debatir públicamente sobre la existencia de un sistema de “narcopolítica”.
El debate se avivó el pasado fin de semana con la detención de un concejal del opositor Partido Liberal, tras un operativo en el que se halló cerca de una tonelada de marihuana en su residencia.
Otros dos concejales, uno liberal y otro del Partido Colorado, son investigados por la Fiscalía por su supuesta relación con la incautación de 250 kilos de cocaína el pasado sábado en el departamento de Amambay, también fronterizo con Brasil.