Los productos contemplan novillos y vaquillas del programa Corral del Chaco que son preferentemente terminados a confinamiento, aunque también a pasto, pero bajo un criterio rígido de evaluación de carcasa.
En principio se programaron seis cargas para su distribución en nueve regiones, teniendo en cuenta los protocolos de selección de animales y de perfil de los cortes ajustados a la demanda de los consumidores chilenos.
Este negocio se cerró mediante una alianza entre el frigorífico Frigochaco y la empresa trasandina Frigosorno, que visitó el país.