20 ene. 2026

Mammón, la plata segura

Tal como está organizado el mundo, la plata (en forma de salario, negocios o guardada en un banco) tiene mucha importancia.

Sin embargo, podemos distinguir como dos tipos de plata: la que procede del trabajo asalariado, changas o ganada con el esfuerzo sin trampas y la otra plata acumulada de mala manera.

Esta última plata, demasiada en cantidad, es de la que un Santo Padre de la Iglesia primitiva decía: “Tanta plata la robaste o la heredaste de tu padre. Si la heredó hay que preguntarle a su padre, y, si este la heredó, entonces hay que preguntarle al abuelo: la robaste o la heredaste. Y si la heredó habría que preguntarle a sus antepasados. Y así llegaríamos a uno de ellos que ciertamente no la heredó de nadie, sino que simplemente la robó en turbios negocios.

Y aquí vienen las palabras de Jesús: “No se puede servir a dos señores: A Dios o a mammón”. Y en arameo esta palabra significa la plata segura por la cantidad o por estar unida al poder.

El mammón o plata segura nunca puede ser una bendición de Dios el poseerla, sino más bien convierte en su esclavo a quien lo tiene. Es un ídolo. Su templo son los bancos. Sus servidores los políticos que le vendieron alma. Y solamente logra pena, dolor y desesperación a los que nada tienen. Mammón es el amo de las naciones, contra el que tenemos que luchar todos en nombre del verdadero y único Dios.

El rico para salir del dominio del Mammón no basta que dé limosnas, aunque sean millonarias. Tiene que devolver todo lo que robó. Y cuando muera no se podrá llevar ni un centavo de sus riquezas. Hizo desgraciados con la pobreza a millones de sus conciudadanos. Pero, cuando muera, será el más desgraciado y para siempre de todos.