23 may. 2026

Madre e hija hallan una manera mecánica de ganarse la vida

Tatiana y su mamá Patricia Reyes combinan los quehaceres de la casa con la reparación de motores. Ellas afirman que ya no existen tareas exclusivas para hombres y que todo vale para mantener a la familia.

Madre e hija

Ña Patricia eilge las llaves que usará para reparar un motor mientras Tatiana saborea un refrescante tereré.

Desarmar y bajar sofisticados motores nafteros y diésel para su reparación, sin descuidar que la comida del día se queme y eventualmente lavando la ropa sucia, es parte de la rutina de Tatiana (18) y su madre Patricia Reyes.<br/><br/>Ambas aprendieron el duro oficio de la mecánica automotriz para apoyar en los gastos de la casa a Alberto Delgado (42), jefe de una familia conformada por un total de 12 integrantes, por lo que los ingresos económicos son más que importantes para su manutención.<br/><br/>Con un pequeño tallercito montado en el ribereño barrio de Varadero, sobre la calle Kannonikoff, las mujeres afirman que en la actualidad ya no existen trabajos que son exclusivos para hombres, por más pesados que estos sean.<br/><br/>Comentan que la necesidad las llevó a abrazar esta profesión que les asegura una buena ganancia que permite cubrir los costos de escuela y colegio de los más chicos de la familia, además de los gastos de alimentación y ropas.<br/><br/>Indican que la clave para ir ganando clientes, a pesar de las humildes instalaciones con que cuentan frente a su propia vivienda, es realizar buenas reparaciones y cobrando un precio justo por cada una de ellas.<br/><br/>TESTIMONIO. Patricia Reyes está orgullosa de sus hijos, quienes a pesar de las urgencias económicas siguen sus estudios y colaboran cada uno a su manera para mantener el bienestar familiar.<br/><br/>Comenta que entre algunos factores que la decidieron a aprender de su marido la profesión de reparar vehículos de diferentes marcas, está el hecho de tener una hija especial que suele tener crisis de salud que demandan que sea internada en algunas ocasiones y otros gastos importantes.<br/><br/> La imposibilidad de que su esposo pague un ayudante también la movió a agarrar las pinzas, destornilladores y otras herramientas y engrasar sus ropas y su cuerpo junto a su hija para realizar las reparaciones de los automóviles.<br/><br/>"Por más que sea duro el trabajo en la mecánica, yo lo hago sin problemas. No sé si porque soy bruta nomás o porque la necesidad me obliga. Tal vez se trate de ambas cosas. Y no quiero que nada falte en mi hogar”, apunta.<br/><br/>Agrega que “algo hay que hacer para ganarse la vida y eso tiene que darse de manera honesta y no caer en situaciones que tengan que avergonzar a nuestra familia y a nuestros hijos”.<br/><br/>Su trajín diario es intenso. A la mañana, muy temprano, pone a hervir la comida, hace los arreglos a los pedidos más urgentes y después lava la ropa, que se acumula muy rápido. “Así transcurre cada jornada para mí, pero no me quejo. El resultado es gratificante porque veo que mi familia está bien”, manifiesta.<br/><br/>CUIDADO. Por otra parte, la sacrificada progenitora dice que siempre defendió la tesis de hacer estudiar y alimentar adecuadamente a sus 10 hijos y que por suerte la misma fue acompañada por su compañero de vida, Alberto Delgado.<br/><br/>"Todo lo que recaudamos con nuestro trabajo en mecánica se utiliza íntegramente para cubrir los costos que demanda mantener en buenas condiciones de salud y alimentación a nuestros hijos, evitando que dejen la escuela o el colegio”, acota.<br/><br/>Lamenta que haya padres que obligan a sus hijos a pedir limosna por las calles o a vender golosinas, ya que ello es hasta riesgoso para la vida de los menores, que no están preparados para enfrentar todos los peligros que encierran la vía pública y las drogas que van ganando terreno en la sociedad.<br/><br/>"Espero que Dios no me haga faltar nunca la salud para mantener esta lucha que la hago por todos mis hijos. Gracias a este trabajo ellos comen bien y no están vagando por las calles. Quiero que ellos tengan mejor suerte que nosotros en la vida, que sean personas útiles para el país. Y eso solo lo vamos a lograr dándoles el ejemplo del trabajo y la educación”, sostiene.<br/><br/>Finalmente, expresa: “Hay vecinos que nos critican, pero eso no nos interesa. Creo que solo para robar uno tiene que sentir vergüenza, para trabajar no hay por qué sentirse mal”.<br/><br/>TATIANA TAMBIÉN QUIERE SER POLICÍA<br/><br/>Con tristeza, Tatiana Reyes comentó que este año tuvo que dejar su estudio cuando cursaba el 1° de la Media, en horas de la noche, para atender a su hermana con discapacidad, pero aseguró que en el 2011 retomará con más fuerza el objetivo de culminar el colegio.<br/><br/>Sin embargo, resaltó que su meta es llegar a recibirse de policía. Dijo que le preocupa la ola de inseguridad existente en las calles, en una problemática en la cual cree que las mujeres pueden dar su aporte en pos de alcanzar soluciones significativas.<br/><br/>"No soy de esas chicas tímidas y delicadas. Sé que la mecánica automotriz y la función de policía exigen fortaleza y carácter. Y yo tengo esas condiciones. Es por eso que estoy convencida de poder cumplir con éxito esos objetivos”, puntualizó.<br/><br/>