05 ene. 2026

¿Luchar en una democracia conservadora?

Una lucha que nos libere se verá siempre frenada en una democracia conservadora hecha a imagen y semejanza de la oligarquía.

Eso quiere decir que el Paraguay nuevo en el que soñamos va a tardar en amanecer con las reglas formales que tenemos.

¿Entonces?

Pregunta terrible porque todos sabemos que estos sistemas sociales tardan años o siglos en desaparecer. Mientras tanto, tendremos solo ciertos márgenes de libertad, solamente cuando no toquemos su karaku.

Uno de ellos es el de la propiedad privada. Para este sistema de democracia conservadora, la propiedad privada es como sagrada, aunque con ello se cometan mil injusticias.

Entonces, ¿cómo luchar dentro de ella para ser libres?

Para comenzar me limitaré en hablar sobre actitudes.

La primera es pensar en términos latinoamericanos. Es caer en la cuenta de que somos una comunidad de naciones que caminamos hacia algo común: la Patria Grande.

Es un pensamiento concreto que tiene ya algunas pequeñas realidades. Pero, el verlo en el horizonte da una actitud de lucha.

La segunda es ser radicales. Quizás solo en cosas pequeñas y a corto plazo. Pero, son piedras que hacen el camino.

La tercera es acumular fuerzas. Eso significa nos guardarnos los sueños de libertad sino irlos sembrando en nuestros pueblos. Es lo que llamamos el trabajo concienciador en las bases. Los cambios que iremos logrando dependerán de esta acumulación de fuerzas populares.

La cuarta es insistir en la ideas. Habladas, escritas, cantadas o expresadas en murales y obras de arte. Son modos de pensar nuevos que abren nuevos caminos de libertad. La idea es una fuerza que, cuando la apresan, nadie la puede matar.

Todo esto es poco y es mucho. Y, tal vez, sea lo único que podamos hacer en los tiempos duros. Pero nos permite conservar encendida la antorcha de la libertad.

Ya que el tiempo conservador se dice democrático, aprovechemos las rendijas de esta pseudodemocracia y, agrandándolas, caminemos hacia la verdadera libertad.