El papa Francisco explica por qué eligió este nombre: “Durante las elecciones, tenía al lado al cardenal de San Pablo Claudio Hummes, un gran amigo”. Cuando lo eligieron, prosigue: “Él me abrazó, y me dijo: ‘No te olvides de los pobres’. Y esta palabra ha entrado aquí: los pobres. De inmediato, en relación con los pobres, he pensado en Francisco de Asís”.
Pocos días después de su elección, contrapuso el sistema de mercado a la conducta solidaria de los pobres. “Las ideologías más favorables al libre mercado han creado una nueva invisible tiranía, en la que los seres humanos son considerados como bienes de consumo”.
El papa Francisco denunció, durante la audiencia del miércoles 5 de junio, la “cultura del desecho, del descarte” y dijo que esa mentalidad “nos ha hecho insensibles también al derroche alimentario, que es aún más despreciable cuando en todas partes del mundo muchas personas sufren hambre y malnutrición”.
“Recordemos siempre que la comida que tiramos es como si la hubiésemos robado de la mesa de quien es pobre, de quien tiene hambre”, manifestó.
El diario EL PAÍS de Madrid escribe esto sobre los pobres y el papa Francisco:
Sus primeros gestos de desapego a los símbolos de poder vaticano para poner su énfasis en una Iglesia que debe ser “pobre y para los pobres” lo están convirtiendo en una referencia política y social del mundo.
Los poderosos han comenzado a entender que apostar por los desheredados de la tierra, no solo para consolarlos sino, también, para elevarlos social y culturalmente, para despertar en ellos la fuerza de su dignidad como personas, su derechos y su espíritu crítico, “equivale a una nueva revolución mundial”.