Por Susana Oviedo
soviedo@uhora.com.py
Cuando en mayo del 2010, tras dos años de retraso, quedó inaugurada la nueva Unidad de Urgencias del Hospital Central, las autoridades del Instituto de Previsión Social (IPS) anunciaron que uno de los objetivos que buscaban con la flamante obra era mantener los pasillos sin pacientes esperando.
Hoy, a un año y 5 meses, la realidad es otra: hay pacientes internados hasta en los pasillos, y lo que pretendía ser un servicio exclusivo para tratamiento de emergencia y de estabilización de las personas, antes de ser derivadas al bloque central, se vio obligado a extender el número de camas de 80 a cerca del doble.
“Las salas para observación del paciente por 24 horas se convirtieron en verdaderas salas de internación”, reconoce la jefa de la Unidad, doctora Ruth Zayas. Al mes, entre 10.000 y 12.000 pacientes son asistidos allí y por día, 300 a 500 personas.
SE DESVIRTUÓ “ROMPIMOS OTRA VEZ LO QUE ES UNA URGENCIA; DESVIRTUAMOS EL SENTIDO DE ESTE SERVICIO”, RECONOCE EL DOCTOR ÓSCAR MARTÍNEZ, SUBGERENTE DE SALUD DEL IPS, QUIEN SEÑALA COMO CAUSA DE QUE ESTO ESTÉ OCURRIENDO A QUE EL 70 % DE LOS PACIENTES ATENDIDOS SON PERSONAS MAYORES DE 70 AÑOS, CON CUADROS GRAVES, Y QUE REQUIEREN ASISTENCIA DE VARIOS ESPECIALISTAS. “Son adultos mayores con polipatologías y complejidades que hay que resolver”, aclara la doctora Zayas.
Según ella, cuando unos 5 años atrás se planeó ampliar a 80 camas la nueva Urgencias, al mismo tiempo se tenía previsto habilitar el hospital geriátrico, con su propia urgencia y ampliar y mejorar el hospital de Luque. Esta última y otras obras en remodelación y reconstrucción están atrasadas en su ejecución más de 4 años, según el ingeniero Osvaldo Rodríguez, director de Infraestructura, lo que hace que Urgencias del Hospital Central absorba la mayor parte de los pacientes.
Urgencias es la puerta de entrada de la sobredemanda que registra la institución. La capacidad de cama actual del Hospital Central es de 600 camas, según Martínez, mientras que la necesidad real es de 800. Aún con el hospital geriátrico Bougermini y la tercerización de internaciones en los sanatorios San Lucas y Americano -25 camas en total- “nos quedamos cortos”, dice Óscar Martínez.
Para la doctora Zayas, lo que determina la saturación en el servicio a su cargo es el gran número de internados, aunque aclaró que ayer tenían solo 140 pacientes; 110 en clínica médica y 30 en cirugía.
En el lugar debieron agregar 20 camas más para clínica médica y crear una unidad satélite de terapia intensiva.
La derivación a lugares como el 5.° piso de Clínica Médica, por ejemplo, tropieza con la dificultad que se genera allí con los llamados pacientes de larga estancia, aquellos de más de dos semanas de internación, que impiden disponer de camas y alzar allí a los de Urgencias, según el doctor Martínez.
Mientras esto sucede, el inicio de obras como la construcción de nuevos hospitales en las clínicas periféricas 12 de Junio e Ingavi, con 125 camas cada uno, llevará al menos 2 años aún.