14 abr. 2026

Los muertos y los vivos del IPS

Por Guido Rodríguez Alcalá

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Casi treinta mil muertos han recibido beneficios del Instituto de Previsión Social (IPS) en las últimas décadas. ¿Quiénes retiraban los remedios? Con el debido respeto a las cuestiones sobrenaturales, debieron de participar también los vivos, y en especial los de la institución. Por cierto, es una ley piadosa la de no olvidar a nuestros difuntos; sin embargo, algo debe hacerse por quienes aún no han acudido al llamado del Señor, que viene a ser una obligación legal para quienes reciben dinero para ocuparse del asunto, como el IPS.

Y esto me lleva a un tema de actualidad, a las jubilaciones fantasmales de los docentes. El IPS sabe que no podrá pagar jubilación a los docentes mayores de una cierta edad, que estarán muertos o incapacitados para trabajar antes de cumplir los 25 años de aportes necesarios para tener derecho a la jubilación. Como dijo un alto funcionario público: la jubilación de los docentes quedó en agua de borrajas (entiéndase oparei). Sin embargo, los descuentos de los sueldos no quedaron en agua de borrajas, se siguen realizando a fin de mes.

Lo sucedido es un sarcasmo. Al aprobarse la Ley 4370/11, en vez de proceder a pagar las jubilaciones correspondientes, la entidad dejó la carga de la prueba a los docentes: a ellos les correspondía probar que tenían los 25 años requeridos. Algunos tenían 30 y más pero, como la previsional no se daba por enterada, tuvieron que hacer todos los engorrosos trámites, o contratar un gestor de negocios para hacerlos. Aparentemente, fue una técnica dilatoria: cuando se presentaron en ventanilla con todos los papeles que les habían pedido, les aplicaron el fa moso eju lúne una y otra vez. Finalmente les dijeron que no, que no les iban a pagar porque no tenían plata.

Debe aclararse que los docentes sin los años necesarios para jubilarse no pidieron la jubilación: desde el primer momento, lo que pidieron es que no les descontaran. Pero el descuento se efectúa, religiosamente, desde agosto de 2011, desde hace más de cuatro años. Mientras tanto, siguen los supersueldos en el IPS; lo que uno gana está en relación inversamente proporcional al servicio prestado a la sociedad.

¿Qué se puede hacer para cortar el abuso? Modificar la ley: que no se descuente a quien no tendrá el beneficio. Esto puede y debe hacer el Congreso ahora, cuando el asunto de la educación ocupa el centro de la atención pública. Después será muy tarde. En noviembre son las elecciones municipales, y después vendrán las vacaciones. El estudiantado se desmovilizará, el froilanaje tendrá tiempo para reacomodarse y empotrarse en la administración pública.