Opinión

Los ka’aguy póra del EPP

Andrés Colmán Gutiérrez – @andrescolman

Hace tres décadas, a su regreso del largo exilio tras la caída de la dictadura, el gran escritor Augusto Roa Bastos aportó su prestigio intelectual y su pasión solidaria en una campaña por los derechos del pueblo indígena Paî Tavyterã. El Jasuka Venda, cerro sagrado en donde los Paî creen se originó la vida, estaba siendo apropiado por empresarios rurales brasileños que expulsaban a los nativos, con la complicidad de autoridades corruptas.

La campaña apadrinada por el autor de Yo el Supremo logró que el Estado expropie 7.681 hectáreas de tierras ancestrales, con el Jasuka Venda como centro, otorgando la propiedad a los Paî y declarando el sitio como Patrimonio Cultural, lo cual les permitió preservar su Teko Katu, buscando cumplir lo que prescribió Ñane Ramói Jusú Papá (Nuestro Abuelo Grande Eterno).

Este mágico territorio atrae de nuevo hoy la atención, al trascender que jóvenes Paî Tavyterã, de las comunidades del Jasuka Venda, integran la llamada Brigada Indígena del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que supuestamente secuestró al ex vicepresidente de la República Óscar Denis y al joven peón Adelio Mendoza, del pueblo Paî.

Como todo lo que rodea al enigmático EPP, muchos se niegan a creer en la existencia de esta presunta brigada y consideran que es utilizada como cortina de humo. Digna Morilla, destacada lideresa Paî, además reconocida perita en lingüística indígena del Poder Judicial del Amambay, confirma que sí hay jóvenes nativos, varios menores de edad, que abandonaron sus comunidades debido a conflictos y han sido reclutados por el grupo armado.

Digna rechaza que el EPP represente a los intereses indígenas, aunque tenga a algunos de ellos en sus filas. “Los indígenas no deciden. Los blancos secuestradores los tienen como esclavos y los utilizan. Se quieren adueñar de nuestros montes, pero van a chocar con nosotros. No los vemos como guerrilleros, sino como los ka’aguy póra, espíritus malos del monte”, dice la mujer, heredera de históricos líderes Paî, que está dispuesta a ingresar al monte con sus hermanos para enfrentar al EPP.

La llamada Brigada Indígena de Ajusticiamiento de Matones de Estancias del Ejército del Pueblo Paraguayo ya había actuado el 8 de julio de 2019, atacando la estancia Ñandu’i en Araroke, Amambay, cuando asesinaron al capataz Avelino Camargo. Los sobrevivientes describen que varios atacantes tenían rasgos indígenas y portaban arcos y flechas con fusiles, pero quien los dirigía era Osvaldo Villalba, actual líder principal del EPP.

El actual secuestro de un político importante eleva el conflicto a niveles hasta ahora inéditos. Más allá de lo que cada uno crea, el resultado tendrá una incidencia de gran impacto en la vida política del país. Condenar con toda nuestra fuerza este nuevo secuestro y reclamar que devuelvan con vida a Óscar y a Adelio es fundamental, pero insuficiente.

Un Gobierno debilitado y con deteriorada credibilidad tiene pocas opciones, pero la principal es encarar con seriedad no solo la guerra contra el EPP, sino también contra todo el entorno de corrupción, crimen organizado, narcotráfico, sojeros deforestadores, pobreza, salud colapsada y educación aplazada, antes de que los ka’aguy póra acaben por adueñarse de lo poco que nos queda del monte mágico que nos dio la vida.

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