En un comunicado emitido ayer, la organización UNA no te Calles afirmó que no confían en los miembros del Cones y consideran a la intervención como inoportuna, porque significaría “un corte perjudicial al proceso de saneamiento” expresado por la masiva movilización.
Señalaron que debido a las irregularidades en el proceso fiscal, formarán una comisión estudiantil para que sea parte de las intervenciones que realizan la Fiscalía y el ente rector. Confirmaron que seguirá la vigilia en el Rectorado y exigen la aceptación inmediata de la renuncia de Froilán Peralta.
En principio, el Consejo se resistió a intervenir la principal casa de estudios del país. El titular del órgano, Hildegardo González, había asegurado que por el momento la labor de la institución se limitaba a un pedido de informes según la normativa de Educación Superior; sin embargo, tras la presión universitaria y mediática cambiaron de parecer.
“No existe confianza. El llamativo paso que dio el Cones de no haberse inmiscuido en todo este tiempo para acercarse a esta propuesta del movimiento estudiantil nos marca la pauta de que ese proceso es irregular y eso demuestra que no podemos tener confianza en una propuesta como esa (la intervención)”, expresó el líder estudiantil Arturo Cano.
Desde octubre. Con una mayoría aplastante, los miembros del Cones decidieron aprobar la intervención del Rectorado de la UNA.
El proceso se iniciará el 1 de octubre. El presbítero Michel Gibaud, ex rector de la Universidad Católica y ex presidente del Cones, asumirá la administración de la UNA.
El pleno del Consejo determinó intervenir de oficio, tras las denuncias presentadas contra el ex rector Froilán Peralta, por la supuesta repartija de rubros docentes a personas sin preparación, lo que despertó el descontento y las manifestaciones de los universitarios.
En principio, la intervención se limita al Rectorado, pero se puede extender a los Decanatos. El proceso tiene un plazo de seis meses, con una posible extensión de tres meses más, según la Ley de Educación Superior.