13 abr. 2026

Los asuncenos no tienen por qué pagar desagüe pluvial inexistente

En el transcurso de esta semana, un fuerte temporal y lluvias copiosas que duraron menos de una hora bastaron para que las calles y avenidas de Asunción y su área metropolitana se inunden con raudales que arrastraron a su paso a personas, vehículos, basura y otros. Ante el reclamo de que la solución para la ciudad es el desagüe pluvial, surgió la información de que, entre los años 2018 y 2020, la Municipalidad de Asunción recaudó más de G. 10.290 millones en concepto de tasa especial para la construcción de desagüe pluvial, el cual es ''inexistente’’. La corrupción y la desidia matan, eso lo saben bien los ciudadanos, hecho del cual no han tomado nota los políticos. Los vecinos que pagan sus impuestos en la capital no tienen por qué seguir pagando por un servicio que no reciben. Basta de promesas, basta de mentiras.

Es una estafa al contribuyente. Según el concejal Álvaro Grau, el asunceno paga por un desagüe pluvial que no existe. La revelación surge tras los sucesos del pasado martes cuando la ciudad capital quedó paralizada por los raudales en las calles y avenidas.

Señala que el cobro de esta tasa tiene como fin –supuestamente– invertir en la construcción de desagües, sin embargo, la ciudad tiene una mínima cobertura de este drenaje. El concejal va a solicitar que se deje sin efecto el cobro de la tasa denominada “Contribución por construcción de desagüe pluvial”; y afirma que la Constitución Nacional estipula que solo se pueden pagar tasas por servicios prestados. La ciudadanía por lo tanto no puede estar pagando por algo que no existe.

Además, indicó que la Ley Orgánica Municipal habla de que las tasas o contribuciones especiales solamente se pueden dar por única vez cuando se va a realizar una obra y cuando la misma va a generar una plusvalía a un inmueble; el Municipio puede cobrar por esas obras, pero solo por una única vez.

Este problema se acrecentó con el correr de los años debido a la falta de planificación. Asunción fue construida sobre los arroyos que corren por ella, entonces ante cada lluvia, el agua siempre busca su cauce. En la actualidad se cuenta con apenas un 25% de cobertura, sin mencionar que lo poco que hay ni siquiera es sometido a mantenimiento.

Antiguamente, la Corporación de Obras Sanitarias (Corposana) era la empresa responsable del sistema de desagüe pluvial, eso cambió en 1993 cuando la responsabilidad fue delegada a los distintos municipios. Actualmente, la única institución responsable del desagüe pluvial es el Municipio de cada zona afectada. La Corposana en su momento hizo el desagüe en el microcentro de Asunción y en otros puntos críticos.

Frente a las críticas por la falta de planificación y de concreción de sistemas de drenajes, la Municipalidad de Asunción anunció que tiene previstos cuatro proyectos de desagüe pluvial para este 2022. Aunque el intendente de Asunción, Óscar Nenecho Rodríguez, dijo asumir la responsabilidad de otros intendentes, sobre la calamitosa situación pluvial de Asunción, y que las otras administraciones no invirtieron en desagüe pluvial porque son obras “que no se ven y son muy costosas”, nada dijo respecto al impuesto que les cobran a los asuncenos por un servicio que no existe.

Es hora de que las autoridades dejen de poner excusas ante las dramáticas situaciones que afectan a la población. El pasado martes, las copiosas lluvias pudieron haber dejado todavía mayores daños a las personas y a sus bienes. En apenas minutos de intensas lluvias nuestras calles y avenidas se inundan, y los vehículos y personas atrapadas son arrastradas por los impetuosos raudales. Considerando que los meteorólogos anuncian que el cambio climático aportará temporales severos de similares proporciones y con mayor frecuencia, urge que los gobiernos municipales asuman la responsabilidad ante tamaño desafío.

Es inadmisible que ninguna autoridad se ocupe de las condiciones en las que se encuentra Asunción, una capital que como nunca se ha visto tan descuidada y abandonada y, sobre todo, convertida en una ciudad peligrosa.