20 jun. 2026

Los 580 millones de dólares son para el desarrollo del país

Los políticos -en teoría- son los gestores del bien común. En la práctica, sin embargo, aparecen algunos de ellos como obstáculos para que el país avance. Ahora evitan el tratamiento de los préstamos y donaciones por 580 millones de dólares pendientes de aprobación en el Parlamento. El Ejecutivo no ha logrado el apoyo a estos proyectos trascendentes, como construcción de rutas y empedrados, provisión de agua potable y seguridad ciudadana. Nuevamente las apetencias personales y sectoriales se anteponen. Federico Franco se niega a cederle una plaza en el Directorio del Banco Central al Unace, y el presidente del Congreso, miembro de este partido, retrasa el estudio de los proyectos.

Imagen - Editorial

Algunos políticos hacen todo lo posible por deteriorar aún más su ya muy desgastada imagen. Olvidan que a pesar de aprobarse su comportamiento en la destitución del presidente Fernando Lugo, persisten los cuestionamientos hacia un cuerpo que en muchas ocasiones rema contra la corriente del desarrollo del país.

La unidad que hubo en el juicio político se va desdibujando de a poco. Por los primeros pasos posteriores parecía que por fin los senadores y diputados de los distintos partidos se disponían a pagar al menos en parte su deuda histórica con la patria trabajando a favor de sus proyectos de desarrollo.

Sin embargo, en el primer conflicto que emerge en escena, un sector ya vuelve a repetir el lugar común de apostar abiertamente en contra del avance nacional. Es el caso del oviedismo.

Los 580 millones de dólares que el Ejecutivo sigue pidiendo -los proyectos habían sido enviados por el gobierno de Lugo hace 9 meses, sin haber sido aprobados nunca durante su gestión- son para modernizar el transporte público, dotar de fondos a la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), pavimentar la ruta Santa Rosa del Aguaray-Capitán Bado, empedrar 600 kilómetros de camino y proveer agua potable y servicios sanitarios.

Los pedidos de aprobación de préstamos y donaciones -poco más del 10 por ciento de los 580 millones constituyen fondos no reembolsables, solo hay que aceptarlos- son también para educación rural, modernización del Banco Nacional de Fomento (BNF), implementación de políticas de desarrollo del sector público, seguridad y atención a niños.

A este paquete que permitirá crear 100.000 puestos directos es que se oponen los que creen todavía que perjudican al presidente de la República porque no les concede el cupo que pretenden en el BCP. Lo que hacen es atrasar al país. Los electores tienen que guardar memoria de esta actitud.

Vivimos un tiempo en el que no se pueden desaprovechar las oportunidades por la exclusión temporal del Mercosur, el mal año económico y la crisis mundial al acecho. Por lo tanto, es necesario abandonar las posturas mezquinas para apostar a favor del bienestar colectivo.

Este Gobierno -compuesto también por los legisladores- tiene apenas un año para mostrar una intención de cambio. Si sus prioridades siguen siendo los cargos y no el país, estamos en el mismo pantano de siempre.

Es de esperar que los colorados no imiten a los que desean seguir viendo al Paraguay sumido en la pobreza, el desempleo y el atraso. Sus votos a favor del pueblo para aprobar los préstamos pueden marcar una saludable diferencia.

Los políticos tienen que entender que a esta altura, con tantas necesidades, la mejor campaña proselitista que pueden hacer es estar a favor de los intereses generales, no retaceándoles de manera egoísta el apoyo.