Existen frases peligrosas que un jefe o líder debe evitar para trabajar en armonía y aumentar la productividad de sus empleados, sin que estos se vean afectados en sus emociones y autoestima.
Frases como “te pago para hagas lo que ordeno”, “vete a trabajar y no me hables hasta que te lo pida” o “deja todo y haz esto ahora”, además de formar un clima laboral no apto, menoscaban la dignidad de los trabajadores.
Según expertos, un verdadero líder siempre busca la armonía con sus empleados ya que ve en ellos una contribución muy valiosa para el desempeño de la empresa en el mercado laboral.
Alejandro Cano, coordinador de Capacitaciones de GM Consulting y Training, dijo que los responsables e integrantes de un equipo de trabajo es necesario que eviten actitudes que tiendan a desgastar las relaciones humanas, el uso de frases ofensivas.
“Por qué siempre actúas así”, “cuándo vas a aprender"; las comparaciones: “por qué no lo podés hacer como hace fulano”, o “no veo progreso ni mejoría en tu trabajo”, “tantas veces tengo que explicarte”, son algunas frases que pueden ser nocivas en un ambiente de trabajo, resaltó.
Agregó que es necesario convenir que dichas actitudes por parte del gestor deben ser modificadas, a fin de obtener logros en lo que corresponde al negocio y aumentar la eficiencia de sus recursos humanos.
“Si algo debemos aprender en la vida es que todos deseamos ser apreciados; a veces estamos tan ocupados intentando hacer lo mejor que olvidamos que el reconocimiento que buscamos de nuestro directivos o superiores es el mismo que intrínsecamente los colaboradores esperan de nosotros”, dijo Cano.
Por su parte, Norma Espínola, sicóloga clínica-terapeuta, se refirió a los recursos humanos en la empresa como el motor que da vida a la misma. Sin embargo, hay jefes o líderes que no tienen muy claro este concepto y sus empleados constituyen el espejo para reflejar sus propias características personales, el lado negativo de sí mismo que rechazan. Agregó que esto constituye un mecanismo llamado “proyección”, el cual consiste en ver en los demás lo que uno tiene dentro.
“Entonces, al tener la mezcla de poder, más bajo concepto de sí mismo, más antivalores personales, más orgullo, constituyen una mezcla explosiva que puede intoxicar a toda la empresa, y en vez de tomarlos como colaboradores para salir adelante, se los toma como adversarios de quien cuidarse y a quien hay que controlar”, comentó la terapeuta.
Ambos coinciden en que las presiones de un jefe sin inteligencia emocional trae grandes pérdidas a una empresa, pues cercena la dignidad, la creatividad y la motivación para obtener logros.
La profesional indica que los mejores jefes son aquellos que son conscientes de que sus trabajadores contribuyen al bienestar de la organización o de la empresa.