Se trata de un cuento de Verónica Abente, con ilustraciones de Belén Boya. La autora, inspirada en su hijo Juan Pablo, escribió el texto para que aquellos que lo lean aprendan más sobre la celiaquía, que es la intolerancia permanente a determinadas proteínas (gluten), contenidas en ciertos cereales.
En el libro se muestran los síntomas del celiaco, qué puede comer y qué no, indicando que el que padece esta condición es igual a todos, con las mismas ganas de jugar, aprender y disfrutar de su infancia.
El cuento narra la historia de un niño paraguayo llamado Pedro, un celiaco que emprende una aventura que lleva a la toma de conciencia y conocimiento acerca del celiaquismo.
Didáctico. Abente recurrió a su experiencia como docente y madre de un niño celiaco. “Como maestra, creo que desde la lectura uno puede volver una y otra vez a revisar una historia, recrear y aprender de manera didáctica. Los cuentos son una forma de recrear desde la imaginación la vida real de muchas personas”, expresó la autora.
La autora recalca además la importancia de crear conciencia en la población sobre esta condición, cómo diagnosticarla, cuáles son los síntomas y cómo tratarla, para crear una sociedad más inclusiva.